divendres, 12 de juliol de 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Séptimo capítulo- ES DIFÍCIL SABER

-          No tenemos mucho tiempo, Ales. Así que te lo explicaré todo por encima y, cuando llegue el momento, te explicaré el resto.
La expresión de Alek ha cambiado por completo, ahora está segura de sí misma, habla atropelladamente y como si todo lo que dijera lo supiese de toda la vida. Bueno, en cierto modo, es así.
-          Althaea es un lugar onírico, donde los sueños conviven entre ellos. Allí conviven los sueños de los niños, los adolescentes, los adultos… Todos. Pero no todos los sueños acaban allí. Sólo los sueños que recordamos van a parar a ese extraño mundo. Los que olvidamos, lo que ahora mismo son una mancha negra en nuestra memoria (bueno, eso es difícil para ti), no están ahí. Esos han muerto, no están en tu cerebro, así que no están en Althaea. Es como un gran país que convive junto. No sé cómo te lo estarás imaginando, pero si crees que allí mientras en una esquina hay una batalla de zombis en la otra hay un niño que ha perdido a su perro, te equivocas y mucho. Ahí los componentes del sueño se esparcen y se olvidan todos de los otros, así que es muy difícil que coincidan. Es decir, si alguna vez has soñado que un perro iba paseando por la calle y se encontraba a un gato, ese perro y ese gato puede que estén separados por mil kilómetros de distancia. Eso hace difícil que alguien pueda diferencia un sueño de otro. Sólo los que han tenido ese sueño saben que partes son de los suyos. ¿Te vas haciendo una idea?
La verdad es que no sé lo que he entendido y lo que no. Es difícil imaginarse un mundo nuevo con tan sólo esta información. Pero decido asentir, porque habla tan rápido que incluso da miedo negarle algo.
-          Sí, más o menos. Pero… tengo una duda… ¿Ese… país tiene la misma forma que nuestro mundo? Es decir, ¿hay árboles, parques, hierba…?
-          Hay todo lo que alguien haya soñado-prosigue sin titubear ni pararse a pensar.- Así que puedes encontrar desde una humilde casa solariega hasta el más estrambótico monstruo. Aunque la verdad es que la mayoría del paisaje sí, es como nuestro mundo. Normalmente las pesadillas, que por cierto siempre has de recordad que también son sueños, suelen encontrarse en paisajes oscuros, bosques, etc., paisajes que el resto de la ciudad onírica (así es como se llama) no suele visitar. Pero ahora no importa eso. ¿Te ha quedado una idea más o menos clara de Althaea?
Esa pregunta hace que suelte una carcajada por dentro. Todavía no me creo ni que exista ese lugar. Todo esto parece sacado de un libro… Pero tengo que confiar. Tengo que esperar a que todo esto esté asumido. Aunque parece que Alek no tiene tiempo de esperar.
-          Más o menos… Pero… ¿seguro que existe ese lugar, Alek? Parece tan…
-          Confía en mí, Ales, conozco a gente que ha estado ahí.
No estoy muy seguro…
-          Por favor, Ales. Confía en mí y todo saldrá bien. Ah, y dos consejos: Una vez que lleguemos no confíes en nadie más que en mí y cuidado, Althaea puede ser preciosa, engañosa y letal a la vez.
Sus palaras no me tranquilizan, y mucho menos ayudan a que confíe en ella. Pero me he prometido hacerlo, tengo que ayudarla.
-          Bien, pero… ¿Cómo entramos ahí? ¿Y cómo te va a ayudar entrar en… eso? ¿Y dónde está eso?
-          Una vez que entremos en Althaea tendremos que buscar una cosa, una esencia, algo difícil de explicar que cuando lleguemos te acabaré de contar. Althaea está en un lugar que ningún ser mortal puede ver. No es una ciudad que podamos ver en físico, sino en nuestra mente. Y sólo la gente como tú, que tiene un don especial para los sueños, puede entrar. Así que está ahí, en tu mente, en un lugar de tu mente que no te pertenece a ti, sino a más de un millón de seres. Y entraremos mediante los sueños compartidos.
Empiezo a verlo todo más claro, las fichas que le faltan al puzle se van uniendo, y sólo cuando estén todas unidas conseguiré comprenderlo. Pero aún quedan infinitas fichas por reunir. Pero ahora sí, ya tengo una idea general de ese… mundo llamado Althaea.
-          De acuerdo, ya lo voy pillando. Althaea es un mundo onírico, el cual el resto de mortales no pueden acceder, y que los que tenemos sueños premonitorios podemos ir a él mediante nuestra mente. Allí conviven todos los sueños que recordamos y etc. Y, una vez que estemos allí tenemos que buscar una esencia, cosa que no tengo ni idea de que es. Ah, y llegaremos allí mediante un sueño compartido, segunda cosa que no tengo ni idea que es.-Sonrío con ironía, aunque en realidad estoy abatido, creo que esto me supera…
Alek hace una mueca. Tiene tanto que explicarme y tan poco tiempo… Me siento un poco culpable por ser tan ignorante.
-          Una esencia es… bueno, te lo explicaré más tarde.  Ahora no lo entenderías, cuando llegue el momento todo quedará más claro que el agua. Respecto a lo del sueño compartido… no hace falta que entiendas mucho. Después de esto puedo enseñarte mucho más, cuando salgamos de allí y estemos a salvo puedo enseñarte todo lo que sé, si quieres... De momento sólo tienes que saber que un sueño compartido es un sueño en el que los dos vemos lo mismo y podemos comunicarnos. Así yo podré ir contigo, porque si no resultaría imposible.
Bien. Voy entendiéndolo todo bastante bien.
-          Bien. ¿Cuál es el siguiente paso?- pregunto, animándome más, ya que ahora al menos logro saber más o menos de que va la cosa. Tenemos que entrar en Althaea para encontrar una esencia. Es… aparentemente fácil.
-          Conocernos.
No logro comprender mucho esa parte, y es posiblemente la más fácil. Parece que ella también se ha percatado de mi desconcierto, porque de seguida lo aclara.
-          Para poder tener un sueño compartido tenemos que conocernos. Sólo así conseguiremos que nuestras mentes se hagan una. Conociéndolo todo del otro.
Eso ya no me gusta tanto… Todo… ¿Absolutamente todo? Me preocupo, bastante la verdad. No le he contado a nadie mis secretos, mis pensamientos. Aquella vez que le expliqué a mi madre lo que pensaba sobre los demás, sobre la sociedad, fue la única vez que conté algo tan íntimo, tan mío.
-          Si quieres podemos ir a arriba. Podemos tumbarnos en el colchón y mirar al techo, será más fácil explicar las cosas si no nos miramos a la cara.
-          De acuerdo.- Sí, su idea es buena y ayudará. Aun así será difícil.
Subimos y elije ella la habitación, una en la que no duerme ni ella ni yo. Ella se tumba primero y no me mira, fija directamente la vista al techo. Dobla las rodillas para que yo tenga más espacio. También parece algo preocupada, pero controla sus emociones mejor que yo. Tardo más en tumbarme, pero lo hago, en la misma posición que ella, dejando que mi cabeza esté al lado de la suya.
-          Mis padres no murieron…, me abandonaron…- empieza ella.

Con esa primera revelación sé que nuestra confianza ha cambiado. Sé que confía en mí, y yo también confío en ella. Sabré su historia, ella sabrá la mía, y desde ese momento creo que ya nada será igual entre nosotros. Algo cambiará, lo sabremos todo del otro, y eso nos hará más fuertes.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada