diumenge, 28 de juliol de 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Decimoprimer capítulo- SOY DÉBIL

Todo se desprende, desaparece y nosotros caemos. Como si jamás nada haya existido. Ahora ya no está la arena, ni las dunas, ni el yo malvado, ni la mujer que gritaba. Nada. Y caemos a una velocidad y a una distancia tremenda. Busco a Alek con las manos mientras caigo. Al fin y al cabo ella es la que más sabe sobre este lugar, así que estaré más a salvo con ella. Pero está a un metro de distancia de mí ahora. Y cae, de cabeza. Dios, se va a matar. El suelo se acerca. Yo caigo de pie, más o menos. Alek sigue boca abajo y me desespero. Pero no me da tiempo a hacer nada, y aunque lo hubiese tenido tampoco hubiese podido.
Y llego al suelo. Pongo las manos por delante para detener el impacto, lo que me produce un dolor que me hace arrepentirme de seguida de haberlo hecho. Miro hacia adelante, a unos veinte metros empiezan a aparecer los primeros edificios de la ciudad. Aquí solo hay asfalto, lo que, la verdad, no ayuda nada a que no aparezcan heridas en la piel. Cuando estoy girando la cabeza para ver qué hay detrás de nosotros me topo con la mirada de Alek. Está ahí. Sin daños siquiera. Solo se sujeta el hombro dolorido, pero ya está, ningún rasguño más. En cambio, yo, cuando me levanto, veo que la sangre de mis rodillas manchan el pantalón. También tengo algunos rasguños por los brazos, pero no me duelen mucho. Lo que más me preocupa ahora mismo es el dolor de las muñecas. Es insoportable.
-          ¿Estás bien, Ales?- me pregunta, aunque ya se ve que no lo estoy.
-          No mucho. Me duelen mucho las muñecas- respondo, poniendo una mueca de dolor.
Antes de que pueda preguntar por ella, se coge el hombro izquierdo con la mano derecha, y lo mueve para distintos lados. Escucho sus huesos rozarse mientras se vuelven a colocar en su sitio y no puedo evitar gritar cuando ella lo hace. Pero después ya está, vuelve a estar perfecta. ¿Cómo ha podido aterrizar tan bien con lo mal que caía? No explica, y yo tampoco pregunto, pues me duelen demasiado las muñecas. Alek se recupera de seguida.
-          Bien, dame esas manos, Ales- me ordena acercándose.
-          Espera- Y me escondo las manos detrás de mí.- ¿Qué vas a hacerme?
Alek pone los ojos en blanco.
-          Voy a volver a colocarte los huesos de las muñecas donde tienen que estar.
Vuelvo a enseñar las manos.
-          ¿Y duele?
Pero antes de que pueda exigirle una respuesta o cualquier otra cosa, coge mis muñecas y hace lo mismo que había hecho ella con su hombro.
-          ¡Aaaaaah!- grito, y no es exagerado mi dolor.
Un dolor intenso invade toda mi mano por un momento. Un dolor insoportable. Se me cae una lágrima de un ojo mientras ella tiene mis manos. Pero después noto un alivio que me hace suspirar. Aun siento un poco de molestia, pero nada comparado con antes.
-          Gracias- Es lo único que digo, aunque tendría que disculparme también, pues me he comportado como un niño pequeño.
Una duda me asalta la cabeza y tengo que formularla sino quiero morir por la curiosidad.
-          ¿Por qué ha desaparecido todo?
-          Se ha ido a Althaea. Los componentes del sueño se han esparcido por la gran ciudad, como ya te he dicho antes.
Me siento estúpido. Pero no tenemos tiempo. Antes de poder hacer nada más, Alek habla, mientras echa a correr.
-          Venga va, Ales, tenemos poco tiempo y mucho que buscar.
No replico, porque estoy de acuerdo con ella. Así que corro con ella hasta que llegamos al primer edificio. Allí empezamos a caminar, pero con paso ligero. Me cuesta seguirle el paso, pues todo es tan… impresionante…
Delante de mí se paran una mujer de unos treinta años y un hombre de unos sesenta.
-          ¿Sabes dónde está el hotel “Dark”? Tenemos prisa, por favor, ¿dónde está?
Me queda mirándolos, sin comprender nada. Pero… ¿qué?
-          No-no sé dónde está. Yo es que…
-          Por favor dínoslo. Necesitamos ir allí ahora- El hombre me coge los hombros y me zarandea.
No comprendo nada. La chica rubia mira hacia todos lados, preocupada. Y el señor me mira a mi enfadado. ¿Pero qué culpa tengo yo de que no sepa dónde está ese dichoso hotel? Si acabo de llegar.
-          Lo-lo siento, señor, pero…
-          ¡NI PEROS NI NADA! ¡DIMELO!- acerca su cara a la mía y noto como sus ojos empiezan a arder de rabia.
Tengo miedo. ¿Pero quién es este tio y de qué clase de sueño a aparecido? ¡Está loco, joder!
-          Ales, vamos. Ignóralos y te dejaran- Alek me coge la mano y me arrastra con ella.
Voy unos pasos por detrás de Alek, observando a la gente. Desconcertado.
-          Hola, guapo, ¿te vienes conmigo?- ofrece una chica con un vestido rojo muy, muy corto.
-          Tienes los cordones de las bambas desatados- me avisa una niñita pequeña con un helado en la mano.
-          ¿Quieres un cigarrillo?- me pregunta un hombre poniéndome el cigarrillo en la boca. Lo escupo.
Mil voces llegan a mí. La calle, que ya era larga en un principio se hace más larga ahora. Los edificios son altos, bajos, de todo tipo. Oficinas, librerías, dos edificios interminablemente altos idénticos, una casa del sigo XV, una cabaña de la prehistoria, un burdel, ¡incluso un castillo! Personajes de libros, pinocho, cenicienta, el flautista de Hamelin, niños perdidos, enanitos, pitufos, etc. caminan con gente totalmente normales (o al menos lo aparentan), abogados, niños que juegan a la pelota, vendedores ambulantes, policías.  De todo, en esta calle abarrotada de gente hay todo tipo de cosas. Y me empiezo a marear. Me falta el aire. Todo esto me empieza a asustar, y agobiar. Sudo por todas partes. Mi pelo está mojado como si me acabara de duchar. No puedo respirar. La gente me habla, me roza, me coge de la camiseta para llamar mi atención… ¿Qué está pasando aquí?
Cojo el hombro derecho de Alek.
-          Alek…- me espero a que se gire y pregunte que qué quiero- ¿Podemos salir de aquí por favor?- hablo lo más alto que puedo, casi no me aguanto ya en pie. Estoy mareado.
Alek se para en mitad de la calle abarrotada de gente, que no se detienen ni un momento. Me escruta la cara. Ve mis ojos cansados, el sudor que resbala por mi cara, mi piel pálida y las pocas fuerzas que me quedan.
-          Estás fatal, Ales. Ven, entremos aquí un rato.- Y me arrastra hacia el interior de un local, en cuyo cartel pone “Posada Los Campistos”.
Gracias, es lo que quiero decirle, pero no me salen las palabras.
El interior del local está adornado como una verdadera posada de la Edad Media. Con mesas de madera redondas y sillas de madera también. Todo es de madera, incluso la barra lo es. No hay mucha gente dentro, solo algunos borrachos que hablan animadamente sobre el culo de la camarera. Alek y yo nos sentamos en la mesa más alejada de ellos, en una esquina al lado de la ventana.
La camarera, de unos veinticinco años, se acerca a nosotros. Pero yo no estoy como para fijarme en nada. Tengo unas ganas de vomitar increíbles.
-          ¿Qué os pondré?- pregunta, sin llevar ninguna libreta en la mano ni nada.
-          Un vaso de agua- pide Alek.
-          ¿Y usted, caballero?- se dirige a mí y me mira extrañada.
-          Lo mismo.- Y dejo caer mi cabeza sobre mis brazos, que están cruzados sobre la mesa.
Tan sólo un minuto más tarde vuelvo a escuchar los pasos de la camarera. Pero no levanto la cabeza. No puedo. Cuando se va cojo mi vaso de agua y le doy un trago. El resto me lo hecho encima. Está tan fresquita… Me voy encontrando un poco mejor. El aire que corre por la estancia también ayuda.
-          ¿Estas mejor, Ales?- se preocupa Alek.
-          Sí, bastante mejor- respondo yo ya sentado correctamente.
-          ¿Qué te ha pasado?-insiste ella.
-          No lo sé. No estoy acostumbrado a estar rodeado de tanta gente. Ni a tanto ruido. Me he agobiado y me he mareado. Pero ya estoy mejor. Podemos seguir. No creo que me vuelva a pasar.
-          Vale. La gente de aquí parece que es bastante abierta y hablan con todo el mundo.
-          Sí, la confianza no le falta.
Alek le da un par de sorbos a su vaso y me lo ofrece a mí. Se lo agradezco, tengo una sed increíble.
-          Voy a pagar y volvemos a nuestro camino. Que no podemos perder mucho tiempo.
-          Vale.- Y en este momento me siento mal por ser tan débil.

Alek se levanta, se dirige a la barra y le da unas monedas a la camarera. Charlan un poco, sólo porque la camarera quiere y Alek no quiere que sospeche nadie de nosotros. Pero en ese tiempo en el que ella habla, un chico de unos veintitantos años entra en la posada, bien vestido, con unos pantalones tejanos y una sudadera azul. Sus bambas deportivas chirrían al dar el primer paso hacia dentro. Y mis ojos marrones se cruzan con sus ojos grises, más tiempo de lo normal entre dos personas que no se conocen de nada.

dilluns, 22 de juliol de 2013

Liebster Award: discover new blogs


Muchas gracias al blog Irrealidades por concederme este premio^^ Me ha echo mucha ilusión:) Muchísimas gracias. La verdad es que es mi primer premio y espero no olvidarme de nada. 
Bueno, pues aquí las preguntas a las que respondo:

1.       ¿Qué es lo que hace que te animes a leer un libro?
-          Primero leo la contraportada y, si parece interesante y no es parecido a otras sagas o libros (desgraciadamente hay libros que se parece muuuucho), ya lo apunto en mi lista de “algún día lo leeré” jajajaja Ah, se me olvidaba, también me gusta leer los agradecimientos y a quien va dedicado cada libro. Me encanta. Soy fan de esa parte. Si los agradecimientos son largos y entretenidos y las dedicatorias especiales, el libro va ganando puntos. Es una extraña costumbre^^
2.       ¿Y lo que te hecha para atrás?
-          Que se parezca a otros libros o sagas. No me gusta que cojan ideas o partes del argumento de otros libros. Un libro tiene que ser único, no puede ser de otra forma si quieres que la gente lo respete.
3.       ¿Con que tres características dotarías a un protagonista?
-          Creo que todos los protagonistas son geniales y que cada uno tiene unas características distintas. Pero si tuviera que escoger serían las siguientes: que fuese curioso (que le gustase saber todo), altruista y que tuviese mucha esperanza. La esperanza es lo último que se pierde, así que es esencial.
4.       ¿Cuál es tu película preferida?
-          Tengo dos^^: La vida es bella y buried:enterrado.
5.       ¿Tienes intención de darte a conocer en el mundo literario?
-          Me gustaría, a quien no. Pero si ocurre ocurre, y aunque no haya nadie que me lea seguiré escribiendo.
6.       ¿Cómo afrontarías la falta de inspiración?
-          Dándome un respiro. Leer algunos libros antes de volver a empezar una historia me ayuda.
7.       ¿Cambiarías algo de tu blog? ¿Qué le aportarías?
-          El fondo, no me gusta. Me gustaría personalizarlo un poco. Pero soy nueva en esto de blogger y no sé muchas cosas. Tocará investigar:P
8.       ¿Cuáles, son según, tú los ingredientes esenciales de un buen libro?
-          Ni idea. Creo que es imposible saberlo. A veces nos engancha la trama, otras los personajes, la manera de escribir del escritor… Todo ayuda, pero nunca son los mismos ingredientes los que se utilizan.
9.       ¿Cuáles han sido los personajes que más has odiado?
-          Creo que al que más he odiado es a Snow, de Los Juegos del Hambre. También odié a Snape de Harry Potter, pero en el último libro comprendí todo y me odio se esfumó un poco.
10.   ¿Te gustaría sentirte identificado con alguno de los personajes del libro? ¿O eres más indiferente?
-          Me gusta sentirme identificado. Creo que aprendes más.
11.   ¿Cuál es la escena más épica que nunca olvidarás? ¿De qué libro/película?
-          Creo que nunca olvidaré la muerte de Freud de Harry Potter, no me la esperaba. Ah, y el final de Buried: Enterrado. Y no sé, puede que muchas más pero que ahora no caiga.
2.       Si tuvieras la oportunidad de hacerte amig@ de tu escritor@ favorit@, ¿cómo lo harías?
-          Uff… No lo sé. Supongo que siendo yo misma. La verdad es que sería fantástico conocer a algún escritor.


Los maravillosos blogs a los que les concedo este fantastico premio son a: 
-Huida.
-THE HOPE GIRL
Libros de chocolate ^^
-"Olivia" Serie Logan
-¿¿Será cosa del destino??
-No basta solo con imaginar
Un Mundo Lleno De Libros


Lo que tiene que hacer los recibidores del premio:) :
  • Nombrar y agradecer el reconocimiento de las personas que te hayan nominado.
  • Hacerte seguidor (si no lo eras) del blog que te ha concedido el premio.               
  • Responder a las once preguntas de la persona que te premió.
  • Conceder el premio a otros blogs que creas que merecen ser reconocidos, cuyos seguidores sean menos de 200.
  • Crear once nuevas preguntas para tus nominados.
  • Informar del Award en cada blog premiado.

Y aquí las preguntas que teneis que responder, ganadores:
1.       ¿Qué es lo que te decidió a crear un blog?
2.       ¿Cuál es tu libro y película favoritos? ¿Qué es lo que los hace especiales?
3.       ¿Estas contento con los resultados que está obteniendo tu blog?
4.       ¿Si tuvieras que escoger un objeto con el que ir siempre, cuál sería?
5.       ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
6.       ¿Qué es lo que te gustaría conseguir con tu blog?
7.       ¿Si te tuvieses que describir con tres adjetivos, cuáles serían?
8.       ¿Cuál es tu mayor sueño?
9.       ¿Qué sientes al escribir?
10.   ¿Cuáles son tus escritores favoritos?
11.   ¿Chocolate, nata o crema?


Muchas gracias por este premio, creado para que los pequeños blogs como este se den a conocer, me ha hecho mucha ilusión^^

diumenge, 21 de juliol de 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Décimo capítulo- TODO LO QUE PUEDAS IMAGINAR, Y MÁS

Si despertar se le llama a esto, quiero despertar así todas las mañanas. Tendido en la arena caliente. Con el sol dándome en la cara y sintiendo una comodidad aquí, en el suelo, extrema. Hace calor, pero ahora que no corro no me molesta, incluso me gusta. Sonrío, la verdad es que estoy más a gusto de lo que pensaba, contando que estoy dentro de una pesadilla. Me vuelvo a tumbar y miro al cielo, respirando de vez en cuando.
-          ¡CORRE, ALES, CORRE! ¡NO TE QUEDES AHÍ PARADO, CORRE!- Escucho gritar una voz extremadamente familiar.
Me levanto en un segundo, nervioso, lo más alerta que puedo, pero la verdad es que doy vueltas sobre mí mismo sin ver nada del todo. ¿Quién grita?
-          ¡ALES CORRE, JODER!
Clavo la vista en ella, a unos cinco metros de distancia de mí. Y lo veo, a mí, con unos ojos rojos espeluznantes y moviéndose con agilidad y rapidez, tras ella. No, no se parece en nada a mí.
Cuando Alek me alcanza corro con ella. Todo se mueve a nuestros pies. Miro hacia atrás para ver si ya se ha cansado de esta persecución, aunque sé que no es así. Su… su brazo se alarga hacia la espalda de Alek. Solo los separa un par de centímetros. Pero ese ser corre más que ella.
-          ¡ALEK, CUIDADO!- Y la empujo hacia un lado con todas mis fuerzas.
Pero esas fuerzas hacen que ese ser me atrape a mí. Y quedamos como en mi sueño, él encima de mí.
El grito…
Trago saliva. Concentro todo mi cuerpo en no girarme, en que no me mate la curiosidad, pues eso significaría una herida en la pierna difícil de sanar. Pero aun así saca la daga y la levanta, con intención de hacerme el mayor daño posible. Instintivamente grito y le doy una patada en el pecho para que se aleje, pero no se mueve, es como una roca. Y sigo gritando, incapaz de moverme, esperando a que el dolor me cubra entero. Cuando voy a cerrar los ojos para que este momento se me haga más corto, una figura se añade a mi campo de visión. Alek. Cuando el ser tiene la daga en alto Alek coge su mano. Él no se da por vencido. Hace más fuerza, y su brazo va bajando a pesar de los esfuerzos por hacer lo contrario de Alek. La hoja de la daga se posa en mi piel y empieza a presionar. Siento dolor cuando una fina línea roja aparece en el pantalón.
Otra vez el grito…
El ser vuelve la mirada hacia la duna. Y desaparece en un instante, llevándose consigo la daga.
-          Corre, Ales, vámonos- me dice Alek, tirándome de mí.
Me levanto y seguimos corriendo, ignorando mi dolor y los gritos que se concentran en la duna. Vuelvo la vista otra vez hacia atrás. La veo, a Alek. Sí, era ella la chica de mi sueño. Ella no vuelve la cabeza, y yo rápidamente tengo que volver a mirar hacia adelante si no me quiero caer hacia abajo. Un precipicio de unos diez metros. Pero eso no es lo que llama la atención. No cuando tenemos Althaea ante nosotros. Un barullo enorme de edificios, personas, monumentos, seres extraños que vuelan. Y a la derecha un gran bosque con matices de verde y de otros colores que se agrupan ordenadamente siguiendo su color. Pájaros extraños y algún que otro dinosaurio vuela sobre él. Dragos asoman la cabeza sobre los árboles y algún que otro correteo por allí se puede distinguir. Tan diferente a la ciudad que tiene justo al lado…, tan moderna y tan vieja, tan abarrotada de cosas y tan simple a la vez… Ahí abajo existen todos los colores, todas las formas, todos los seres, todos los matices, todos los monumentos y edificios que puedas imaginar. Es… fantástico, precioso...

Recuerdo las palabras de Alek, y miro el cielo. Cuando lo veo no puedo reprimir una exclamación. Tal y como decía ella, manchas de oscuridad, claridad… Amanecer en algunas partes, y atardecer en otras… Nubes blancas, grises, anaranjadas, todas mezcladas formando algo simplemente… hermoso. La imagen nos hipnotiza a Alek y a mí… No podemos quitar la vista de ella, intentando que nuestra mente retenga toda la información posible. Tal vez por eso no nos damos cuenta de que la tierra que hay a nuestros pies, empieza a desmoronarse.

dissabte, 20 de juliol de 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Noveno capítulo- COSAS JAMÁS HECHAS Y LUGARES TAN SÓLO EXPLICADOS

La verdad es que me hubiese gustado quedarme un rato más así. En perfecta armonía con todo. En paz conmigo mismo. Con la certeza de que estoy a salvo a su lado. Pero no es posible. Hay prisa. Y Alek aún tiene que explicarme muchas cosas. Y el tiempo probablemente se nos esté acabando muy pronto. Tenemos que ir rápidos si queremos al menos intentarlo.
-          Bien, antes de continuar,- Alek, a diferencia de mí, parece extremadamente relajada.-me gustaría aclarar algunas cosas totalmente esenciales para esta… “misión”, por llamarla de alguna forma. Tenemos 8 días. Horas reales, días reales. Hoy estamos a jueves, así que el próximo jueves como muy tarde regresaremos. Allí será difícil calcular el tiempo, pues en ocasiones será de día y en ocasiones de noche, sin seguir un orden. El cielo simplemente serán fragmentos de oscuridad y luz. Ya lo verás. Es… precioso. Son ocho los días porque la mente no puede estar más tiempo en ese estado, porque podría quedarse así para siempre. Y Althaea no es un lugar para estancias largas.
»Ahora la esencia. La esencia que tenemos que encontrar es la de la eternidad. Si te apoderas de esa esencia y te quedas para siempre en Althaea nunca morirás, serás inmortal, eterno. Pero si sales de ella, todas las esencias pierden poder, así que tan sólo se alargaran unos años de vida, pero seré inmune a la muerte hasta que llegue ese día. La esencia es simplemente una energía. Una energía que vive alrededor de un objeto, se alimenta de él y durante ese periodo de tiempo en el cual vive ahí, el objeto se apodera de esas habilidades. Existe la esencia de la tristeza, de la alegría, de la esperanza… De todos los sentimientos y emociones que puedas imaginar. Y existe una leyenda, una leyenda totalmente cierta que te explicaré cuando estemos allí “a salvo”, que explica donde se encuentran esas esencias y el porqué de ellas. Y de esa leyenda apareció “el cazador de esencias”. Ah, se me olvidaba lo más importante, nuestra esencia se encuentra en un vegetal, no sé si es flor, planta, árbol, arbusto… Es un vegetal, la única diferencia es que ese vegetal no es efímero, es perfecto, no está dañado por nada. Si algo se acerca a él, muere.
»Ahora te explicaré cuales son nuestros mayores enemigos. El cazador de esencias es uno de ellos. Es una persona, que cada uno la ve de una manera, sexo y edad distintos, que se encarga de buscarla las esencias y entregárselas a las autoridades. Nadie sabe de qué está hecha esa persona, cómo apareció, igual que las esencias, nadie sabe nada de ellas. Sólo que si las posees, tu vida se envuelve en ese sentimiento sin tener escapatoria. Y las esencias son esenciales, igual de esenciales que el cazador de esencias, que sin él los elementos de los sueños enloquecerían, ya que vivirían con el miedo de ser poseedor de una esencia no deseada. Pero las esencias son el soporte de Althaea, lo que le da esa magia que permite que exista, por eso no son destruidas. Te explico todo esto para que sepas que tenemos que tener cuidado, porque el cazador de esencias ahora es uno de nuestros mayores enemigos. Igual que el tribunal (que te explicaré después de esto), porque ellos no permiten que nadie sea poseedor de ninguna esencia, y nosotros queremos serlo de la más buscada, la más escondida, la más deseada, la de la eternidad. La verdad es que tenemos suerte, pues esa esencia aún no ha sido encontrada. Las únicas esencias perdidas que quedan son la de la esperanza, el miedo, la felicidad y la eternidad. Esto es lo que tienes que tener en cuenta: es peligroso, así que tienes que tener cuidado, muchísimo cuidado.
»El tribunal. Te explicaré qué es el tribunal, nuestro segundo mayor enemigo. El tribunal son, simplemente, las autoridades de Althaea. Los que mandan, lo controlan todo, los que no permiten que nadie se haga con una esencia y los que obligan a que el cazador de esencias mate a todo aquél que lo intente. El tribunal está constituido por una serie de personas que representan las diferentes etapas de la vida de un ser humano: La niñez (una princesa), la adolescencia (un chico rebelde), la adultez (un hombre amargado) y la vejez (la muerte). Ellos llevan una prueba llamada “la pureza”. Por eso tenemos que evitarlos desde un principio. Ellos nos harían pasar esa prueba y eso no sería bueno para nosotros, sería como nuestra propia destrucción. Ahora no puedo explicarte en qué consiste, pues nuestro tiempo se acaba. Pero tenemos que evitarlos. Ya lo sabes. Creo que ya sabes todo lo que necesitas saber por ahora.
No sé si asentir o no. La he estado escuchando hablar sin interrumpirla una sola vez. No tenemos tiempo. Así que asiento. Lo he entendido más o menos, aunque no me molestaría un rápido resumen... Una esencia. La inmortalidad. Las esencias son la base de Althaea. El cazador de esencias se encarga de hacerse con todas ellas. Dos enemigos. El cazador de esencias. El tribunal. Bien. Todo en orden.
-          Sí, todo más o menos claro- digo al final, con una seguridad que en realidad no siento.
Alek parece aliviada de que lo entienda todo, aunque sea más o menos.
-          De acuerdo. Ah, una cosa antes de ir al último paso: nunca te fíes de los libros sobre sueños, a veces mienten. Todas estas cosas sólo se pueden hacer con personas como tú, y son más fáciles y a la vez más difíciles de cómo te las describen. No sé si algún día te servirá esto pero ya lo sabes. Ahora sólo tenemos que seguir un paso más para poder tener un sueño compartido juntos, o un encuentro en sueños como dicen los libros: saber dónde nos encontraremos. Y ese lugar tiene que ser un lugar que se encuentre ya en Althaea. Así que tendremos que sumergirnos en un sueño tuyo, porque seguro que los recuerdas mejor que yo los míos. Tienes que describirme todo sobre ese lugar. Las sensaciones que te produce estar allí, absolutamente todo. Y tienes que estar tranquilo. No te preocupes, no va a pasar nada malo. Tienes que estar muy tranquilo.
Esto ya sí que no me gusta nada. ¿Tener que explicar un sueño mío? Nunca lo había hecho antes. Pero… ¿Qué sueño voy a explicar si todos son malos? Tiene que ser el del desierto, el último que he tenido antes de el de su muerte, que no era tan lúcido como yo pensaba. Tiene que ser ese, no podría ser otro, pues las sensaciones al recordarlo todavía siguen vivas con este y tal vez con otro no. Esto no me gusta nada, pero aun así sigo. Empezando por lo más sencillo. Me tumbo de lado, de cara a ella. Y ella hace lo mismo. Cerramos los ojos al mismo tiempo.
-          Allí hay…
-          No, habla como si ya estuviéramos allí, como si nos estuviera pasando ahora mismo. Eso nos ayudará a meternos de pleno en el escenario.
-          De acuerdo.  Estamos en un desierto. Un desierto cuyo sol abrasa las entrañas. Las dunas son altas, altísimas, de una altura sobrenatural para ser una duna. Y corremos hacia un infinito, huimos de alguien, aunque no sabemos quién es. Pero huimos. Hasta que él consigue alcanzarnos. Escuchamos un grito y él nos hiere la pierna para que no miremos de donde proviene. Cuando vemos su rostro nos damos cuenta de que somos nosotros. Bueno, nuestro cuerpo, porque nuestra alma no se encuentra ahí. Los ojos son diferentes, rojos… Y ese ser es malvado. Tenemos miedo.
-          Tenemos miedo…- susurra para ella misma. Supongo que así será más fácil para ella asimilarlo todo.
Prosigo mi explicación, con el temor de llegar a esa parte que no quiero que llegue nunca. Pero debo seguir. Ella pone una mano sobre mi cuerpo, que me da protección y confianza para seguir. Yo hago lo mismo.
-          Vuelve a gritar… La mujer vuelve a gritar justo cuando ese ser cambiaba de forma y planeaba destruirnos. Se va corriendo hacia ella, tan rápido que ni siquiera lo vemos. Tenemos sueño. Y nuestros ojos se van cerrando. Pero los abrimos y te vemos a ti.
-          Y nos vemos a mí…- lo dice con total tranquilidad, como si no le resultara raro que haya aparecido en un sueño antes de conocerla.
-          Tú miras a ese ser, que ya está junto a la mujer, en una de las dunas más altas. Pero no se da cuenta de que la miramos. Y ahí estamos. Tenemos sueño. Estamos heridos. Tenemos miedo. Y hace calor, mucha calor. Todas esas sensaciones juntas, produciendo un cansancio mayor…

Nuestras mentes se llenan de esas imágenes. Y ahora me tranquilizan. Saber que ahora ella también lo sabe me da paz. Compartirlo me alivia. Y el sueño va llegando a mí. Y por la tranquilidad de su respiración que noto gracias a mi mano, sé que el sueño también la alcanza a ella. Pero en nuestras mentes siguen esas imágenes, tan vivas, tan cercanas. Y ni siquiera cuando dormimos abandonamos ni olvidamos esas sensaciones que nos producen las imágenes, la lucidez con la que las sentimos.

dissabte, 13 de juliol de 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Octavo capítulo- SOMOS TRANSPARENTES

Vuelve el silencio. Sé que me toca a mí… Ella ha empezado con algo demasiado… íntimo, y yo no sé si podré revelar algo así como primera cosa.
-          Te mentí. Me encanta nadar. Voy a esa playa desde que era pequeño, nadar es mi pasión.
-          Yo también te mentí. Conozco esa playa desde hace pocos días. Pero me pareció tan… hermosa, tan diferente al bosque… Y te tuve envidia, tuve envidia de que ese lugar fuese tan especial para ti y que para mí tan sólo fuese un lugar conocido de hace unos días. Envidia de estar tan cerca y no haberlo visto hasta hace poco… Y también pensé que quizá así confiarías más en mí. Si teníamos más cosas en común tal vez…
Su sinceridad me relaja más. Al parecer esa chica que me hace sentir pequeño también tiene imperfecciones. Aun así es… de verdad. Y esto no hace más que afirmar lo que ya sabía. En estos momentos mi imagen sobre ella se define, no cambia de opinión como antes, ahora creo que la estoy conociendo de verdad. Y yo también tengo que ser sincero. ¿No es eso lo que busco en las personas? ¿No es eso lo que me ayuda a sobrevivir, saber que en algún lugar hay alguien sincero? Yo también tengo que serlo.
-          Mi madre tenía cáncer.- Me callo por unos instantes, pero me obligo a seguir, y lo acabo de decir todo sin parar, porque puede que si lo hago no consiga retomar la explicación.- Ella no me lo dijo. Tuve que enterarme por un guardia, cuando ya era demasiado tarde para despedirme, para poder ayudarla tan sólo. Quiero pensar que lo hizo porque me quería, porque no quería que me preocupase por ella y que estuviera todo el tiempo que le quedaba mirándola con cara de lástima. Pero no lo hubiese hecho. Me hubiese asegurado de que esos días fuesen los mejores de su vida. Pero no por su muerte hui. Cuando el guardia me dijo todo lo que había ocurrido, cuando vi esa falsa expresión de preocupación en su rostro… no pude contenerme. Le dije todo lo que pensaba. Le solté en unas cuantas palabras todo lo que sentía y sigo sintiendo, toda la hipocresía que invade este país, la máscara mentirosa que cubre todas las caras de toda la gente. Son simplemente eso, máscaras mentirosas que luchan por ver quién miente más, que fingidor es el más creído, tan sólo para que El Dictado les recompense. Por eso, después de decirle todo aquello supe que no podía seguir allí, que él me entregaría y contaría todo lo que había ocurrido por unas cuantas monedas, por un poco de cariño frio y un poco de comida- Sólo cuando paro de hablar me doy cuenta de que he pronunciado las palabras con asco, que no me he callado nada de lo que ha pasado por mi cabeza, y eso me gusta.
No me intenta consolar, no dice nada respecto a mi historia y se lo agradezco. No quiero escuchar ningún tipo de consuelo, ninguna palabra amable para intentar parecer que me entiende. Tal vez me entienda, tal vez no, pero no lo demuestra de ninguna manera. Mejor. Lo último que quiero es dar pena. Porque de esa misma pena es de la que intento recuperarme.
Esta vez no da tiempo a que el silencio incomode la situación. Ella habla nada más pronunciar yo mi última palabra. Lo hace igual que yo, atropelladamente para no quedarse a mitad de la historia.
-          Cuando yo tenía diez años mis padres fueron a recoger unas cuantas bayas y a buscar animales muertos, y nunca volvieron. Yo ya sospechaba algo, pues hacia unos días que hablaban a escondidas y se callaban cuando yo aparecía. Estaban más fríos y distantes conmigo. Pero no quería creer lo que pasaba por mi cabeza. No quería creer que mis padres fuesen capaces de hacer algo así, de dejarme sola, de irse sin más… No quería creerlo y pasó, y fue peor. Y desde ahí hasta ahora. Ningún cambio. Mi historia es más corta, la tuya sin duda es más valiente.
Sí, la suya es más corta. Pero no más cobarde, al contrario. Ella ha sido la que ha sobrevivido diez años sola, la que ha sabido salir adelante. Yo no llevaba ni un día solo y ya iba concienciado de que no iba a pasar de los tres días. Si no hubiese sido por ella… Pero yo tampoco la consuelo. Ella no me lo ha hecho a mí, yo tampoco le haré sentir así. Porque tampoco querrá escuchar ninguna estúpida palabra. Ha tenido diez años para asumirlo, y lo ha asumido muy bien, no hace falta que nadie le recuerde la tragedia de su historia. Ya la sabe, y no necesita ninguna palabra más que la suya.
-          No sé qué decir más. Ya te he contado lo más importante de mi vida. Lo que no le hubiese contado jamás a nadie.
Ella me mira. Noto la presencia de su mirada y también la miro. Nos miramos sin expresión en la cara, ni ella ni yo. Noto como mi corazón se va desnudando, como mi alma se queda sin esa protección que le daban los secretos, los que yo pensaba que serían siempre míos. Soy transparente, completamente transparente para ella.
-          No, no me has contado todo lo importante de tu vida. Me has contado lo último que has vivido. De toda tu vida, tan sólo un día. Has pasado por encima de todo lo demás sin darte cuenta. De todo lo que te ha hecho feliz, de esas anécdotas que seguro que aun te hacen sonreír, de esos miedos, de esos pequeños males de tu vida, de esos momentos especiales…
Y tiene razón. He olvidado muchas cosas. Todo, para ser más exactos.
-          Nunca he tenido amigos.- Empiezo por lo peor de todo.- Toda la escuela está llena de hipócritas. Incluso lo que nos enseñaban estaba escrito a través de la hipocresía.  Y no quiero ser como ellos, así que siempre los he evitado. Ellos tampoco estaban mal sin mí, así que todos felices.
Ella no me presiona. Sabe que se lo contaré todo. Que ahora es su turno.
-          Una vez maté a un conejo.- Nos miramos, no lo hemos dejado de hacer desde que nuestras miradas se han cruzado, y ahora me siento más seguro con ella.- Lo maté a golpes. Vi como su sangre manaba sin cesar por todas las partes de su cuerpo. Vi como lloraba, como con cada golpe su cuerpo y su alma sufrían y su corazón dejaba de latir lentamente. Vi su sufrimiento y no pude parar de llorar. Su corazón dejó latir y de mis ojos no pararon de brotar lágrimas cada vez que lo recordaba. Ahí, en ese justo instante, dos días después de que mis padres me abandonaran, me juré a mí misma que nunca más mataría a un animal. Nunca, ni con cuchillo, ni a golpes, ni con un tiro. Con nada… Ahí entendí a mis padres más que nunca. Entendí por qué ellos jamás habían matado a nada ni a nadie. Conocí al dictador sin convivir nunca con él. Y conocí la libertad en la que mis padres creían. Pero ellos me dejaron…
De sus ojos salen lágrimas, algunas mueren en el colchón y otras en su boca. Aun así no aparta la mirada. Y sus lágrimas me recuerdan algo, a alguien mejor dicho. Algo que sin duda marcó mi carácter, pero que poco a poco ha ido cayendo en el olvido. Hasta a ahora. Yo no lo recuerdo mucho, pero mi madre me habló un poco de él. Bueno, más que de él, de lo que ocurrió.
-          Mi padre me abandonó cuando yo tenía cuatro años. No lo recuerdo muy bien, pero mi madre me contó todo lo que sucedió. Él intentó secuestrarme. Quería matarme. No sé por qué querría hacerlo, ni lo necesito saber. Sólo sé eso. Quería matarme. Mi madre no me contó más, ni yo le pregunté, sabía que era un tema muy delicado. Pero ella luchó por mí, no dejó que se me acercara y unos meses después mi padre se fue. De la noche a la mañana desapareció sin dejar rastro. Y desde ese día hasta hoy, todo igual. Feliz...
Todo lo malo que ha marcado mi vida ya está. Todo dicho. La hipocresía de los demás, el recuerdo explicado de mi padre… No, no todo. Hay algo no tan malo, al contrario, realmente bueno que no he dicho. Que marca todo mi yo, que rige mi vida, un rumbo tomado tan sólo en esa dirección. Puede que ya lo sepa, pero necesito decírselo.
-          Busco personas sinceras. Gente que tenga sus propias ideas y su propia manera de pensar. Personas que no se rijan por nada que no sea suyo. Personas… reales. Personas que no se dejen engañar ni controlar.
Empieza a reír. Sé que me ha escuchado. Sé que no se ríe por lo que he dicho, sino por algo que ha recordado. Cada uno está pendiente de su historia pero no se pierde detalle de la otra. Ríe. Deja de llorar y ríe a carcajadas. Esbozo una media sonrisa, sincera, al oír su risa.
-          Una vez- empieza a decir, entre risas-, cuando todavía era totalmente inexperta, mientras paseaba por el bosque, vi un panal de abejas. Tendría unos seis años y por ese entonces de ellas sólo sabía que en sus panales había mucha miel. Quería aprender a recogerla antes de que mis padres me enseñara, quería hacer algo por mí sola.- No puede evitar reír hasta tal punto que a veces no se entienden muy bien sus palabras.- Cogí una piedra y la lancé hacia ellas con la esperanza de que callera y pudiera recoger así toda la miel y ponerla en un bote que llevaba conmigo. Pero no ocurrió eso, claro que no ocurrió eso. Salieron las abejas y empezaron a perseguirme. Les había destrozado el panal y querían vengarse. Yo gritaba como loca a mis padres. Llorando como si de eso dependiera mi vida. Llegué a la casa y me abracé a mi madre. Ella me preguntó que qué me pasaba. Yo se lo expliqué entre llantos, pero las abejas ya no estaban allí. La mayoría no, pero una sí que quedaba en mi manga. Salió de golpe y me picó en la punta de la nariz. Me pasé unos cuantos días con la nariz hinchada y roja. Entonces no me reía, pero ahora se ha convertido en lo más gracioso de mi vida. Es tan gracioso ahora que lo recuerdo…
Yo también rio. Me la imagino a ella en versión enana con la nariz como una patata y no puedo evitar reír. Reímos a carcajadas hasta que no recordamos el porqué de nuestras risas. Me toca a mí, lo sé, pero eso ya no es ningún problema. Incluso me gusta que sea mi turno.
-          Unos días después de haber aprendido a nadar perfectamente, estaba tan tranquilo en el agua, hasta que algo me rozó el pie. Pensé que sería una medusa o algún otro pez venenoso. Grité de dolor, un dolor fingido la verdad. Era más de terror. Nadé como un desesperado hasta la orilla. Mi madre me miraba curiosa y preocupada. Le dije que algo me había atacado, algo grande y fuerte había intentado comerme. Que exagerado que era…- río al recordarlo, y ella acompaña mis risas con más risas- Mi madre se acercó preocupada a la orilla, aunque yo no tenía ni un solo rasguño en todo el cuerpo. Miramos los dos esperando ansiosos por ver lo que se escondía en esas aguas. Y apareció un neumático. Sí, un neumático viejo.-Río con más ganas, y ella hace lo mismo.- Mi madre rio y yo me sentí avergonzado. Aunque unos segundos después yo también rompí a carcajadas.
Después de acabar de contar mi anécdota, seguimos riendo. Hacia tanto que no reía… Y sé que ella también hacia mucho que no sentía esta sensación. Así que reímos. Reímos incluso cuando ya no nos hacen gracias nuestras anécdotas. Reímos por el placer de reír. Tan sólo eso. Y ella, todavía sin parar de hacerlo, habla de nuevo.
-          Mi color preferido es el rojo- dice, como si fuese lo más gracioso del mundo.
-          El mío el amarillo- respondo, con su misma emoción.
-          Lo que más me gusta en este mundo, perderme en las moreras y recoger miles de moras.
-          Lo que más me gusta en este mundo, nadar.
-          No podría vivir sin… la esperanza. La esperanza de que todo vaya bien y que las cosas cambien algún día.
-          No podría vivir sin… la esperanza. La esperanza de encontrar al alguien sincero por fin. Y no va mal encaminada esa esperanza.-Espero que en esa última frase se haya dado por aludida.
Este juego me gusta. Ahora soy yo quien empieza.
-          Lo que olvidaría para siempre… todos los recuerdos malos del pasado. Empezaría de cero aquí, sin tener que vivir en la ciudad.
-          Lo que olvidaría para siempre… el día en que mis padres se marcharon. Sentí que me moría, no de hambre, sino de nostalgia, de culpabilidad. Pensé que había hecho algo mal.
Me quedo callado por un momento. Sé lo que tengo que decir ahora, y creo que también ella lo sabe.
-          Algo que no olvidaría nunca… este momento. Me ha hecho crecer, aprender, creer. Me ha dado vida.
-          Algo que no olvidaría nunca… este momento. Ha hecho que esa esperanza desapareciese y aparezca en su lugar una posibilidad. Ya no necesito esa esperanza, porque hay una posibilidad, la posibilidad. Y eso es más fuerte.
Sonreímos. Siento como nuestras almas se vuelven una. Como nos conocemos. Como nos comprendemos.

-          Esto era lo que necesitábamos, confianza. Conocernos y poder sentir lo que el otro siente. Poder comprender al otro. Ya queda poco para que podamos tener un sueño compartido juntos.

divendres, 12 de juliol de 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Séptimo capítulo- ES DIFÍCIL SABER

-          No tenemos mucho tiempo, Ales. Así que te lo explicaré todo por encima y, cuando llegue el momento, te explicaré el resto.
La expresión de Alek ha cambiado por completo, ahora está segura de sí misma, habla atropelladamente y como si todo lo que dijera lo supiese de toda la vida. Bueno, en cierto modo, es así.
-          Althaea es un lugar onírico, donde los sueños conviven entre ellos. Allí conviven los sueños de los niños, los adolescentes, los adultos… Todos. Pero no todos los sueños acaban allí. Sólo los sueños que recordamos van a parar a ese extraño mundo. Los que olvidamos, lo que ahora mismo son una mancha negra en nuestra memoria (bueno, eso es difícil para ti), no están ahí. Esos han muerto, no están en tu cerebro, así que no están en Althaea. Es como un gran país que convive junto. No sé cómo te lo estarás imaginando, pero si crees que allí mientras en una esquina hay una batalla de zombis en la otra hay un niño que ha perdido a su perro, te equivocas y mucho. Ahí los componentes del sueño se esparcen y se olvidan todos de los otros, así que es muy difícil que coincidan. Es decir, si alguna vez has soñado que un perro iba paseando por la calle y se encontraba a un gato, ese perro y ese gato puede que estén separados por mil kilómetros de distancia. Eso hace difícil que alguien pueda diferencia un sueño de otro. Sólo los que han tenido ese sueño saben que partes son de los suyos. ¿Te vas haciendo una idea?
La verdad es que no sé lo que he entendido y lo que no. Es difícil imaginarse un mundo nuevo con tan sólo esta información. Pero decido asentir, porque habla tan rápido que incluso da miedo negarle algo.
-          Sí, más o menos. Pero… tengo una duda… ¿Ese… país tiene la misma forma que nuestro mundo? Es decir, ¿hay árboles, parques, hierba…?
-          Hay todo lo que alguien haya soñado-prosigue sin titubear ni pararse a pensar.- Así que puedes encontrar desde una humilde casa solariega hasta el más estrambótico monstruo. Aunque la verdad es que la mayoría del paisaje sí, es como nuestro mundo. Normalmente las pesadillas, que por cierto siempre has de recordad que también son sueños, suelen encontrarse en paisajes oscuros, bosques, etc., paisajes que el resto de la ciudad onírica (así es como se llama) no suele visitar. Pero ahora no importa eso. ¿Te ha quedado una idea más o menos clara de Althaea?
Esa pregunta hace que suelte una carcajada por dentro. Todavía no me creo ni que exista ese lugar. Todo esto parece sacado de un libro… Pero tengo que confiar. Tengo que esperar a que todo esto esté asumido. Aunque parece que Alek no tiene tiempo de esperar.
-          Más o menos… Pero… ¿seguro que existe ese lugar, Alek? Parece tan…
-          Confía en mí, Ales, conozco a gente que ha estado ahí.
No estoy muy seguro…
-          Por favor, Ales. Confía en mí y todo saldrá bien. Ah, y dos consejos: Una vez que lleguemos no confíes en nadie más que en mí y cuidado, Althaea puede ser preciosa, engañosa y letal a la vez.
Sus palaras no me tranquilizan, y mucho menos ayudan a que confíe en ella. Pero me he prometido hacerlo, tengo que ayudarla.
-          Bien, pero… ¿Cómo entramos ahí? ¿Y cómo te va a ayudar entrar en… eso? ¿Y dónde está eso?
-          Una vez que entremos en Althaea tendremos que buscar una cosa, una esencia, algo difícil de explicar que cuando lleguemos te acabaré de contar. Althaea está en un lugar que ningún ser mortal puede ver. No es una ciudad que podamos ver en físico, sino en nuestra mente. Y sólo la gente como tú, que tiene un don especial para los sueños, puede entrar. Así que está ahí, en tu mente, en un lugar de tu mente que no te pertenece a ti, sino a más de un millón de seres. Y entraremos mediante los sueños compartidos.
Empiezo a verlo todo más claro, las fichas que le faltan al puzle se van uniendo, y sólo cuando estén todas unidas conseguiré comprenderlo. Pero aún quedan infinitas fichas por reunir. Pero ahora sí, ya tengo una idea general de ese… mundo llamado Althaea.
-          De acuerdo, ya lo voy pillando. Althaea es un mundo onírico, el cual el resto de mortales no pueden acceder, y que los que tenemos sueños premonitorios podemos ir a él mediante nuestra mente. Allí conviven todos los sueños que recordamos y etc. Y, una vez que estemos allí tenemos que buscar una esencia, cosa que no tengo ni idea de que es. Ah, y llegaremos allí mediante un sueño compartido, segunda cosa que no tengo ni idea que es.-Sonrío con ironía, aunque en realidad estoy abatido, creo que esto me supera…
Alek hace una mueca. Tiene tanto que explicarme y tan poco tiempo… Me siento un poco culpable por ser tan ignorante.
-          Una esencia es… bueno, te lo explicaré más tarde.  Ahora no lo entenderías, cuando llegue el momento todo quedará más claro que el agua. Respecto a lo del sueño compartido… no hace falta que entiendas mucho. Después de esto puedo enseñarte mucho más, cuando salgamos de allí y estemos a salvo puedo enseñarte todo lo que sé, si quieres... De momento sólo tienes que saber que un sueño compartido es un sueño en el que los dos vemos lo mismo y podemos comunicarnos. Así yo podré ir contigo, porque si no resultaría imposible.
Bien. Voy entendiéndolo todo bastante bien.
-          Bien. ¿Cuál es el siguiente paso?- pregunto, animándome más, ya que ahora al menos logro saber más o menos de que va la cosa. Tenemos que entrar en Althaea para encontrar una esencia. Es… aparentemente fácil.
-          Conocernos.
No logro comprender mucho esa parte, y es posiblemente la más fácil. Parece que ella también se ha percatado de mi desconcierto, porque de seguida lo aclara.
-          Para poder tener un sueño compartido tenemos que conocernos. Sólo así conseguiremos que nuestras mentes se hagan una. Conociéndolo todo del otro.
Eso ya no me gusta tanto… Todo… ¿Absolutamente todo? Me preocupo, bastante la verdad. No le he contado a nadie mis secretos, mis pensamientos. Aquella vez que le expliqué a mi madre lo que pensaba sobre los demás, sobre la sociedad, fue la única vez que conté algo tan íntimo, tan mío.
-          Si quieres podemos ir a arriba. Podemos tumbarnos en el colchón y mirar al techo, será más fácil explicar las cosas si no nos miramos a la cara.
-          De acuerdo.- Sí, su idea es buena y ayudará. Aun así será difícil.
Subimos y elije ella la habitación, una en la que no duerme ni ella ni yo. Ella se tumba primero y no me mira, fija directamente la vista al techo. Dobla las rodillas para que yo tenga más espacio. También parece algo preocupada, pero controla sus emociones mejor que yo. Tardo más en tumbarme, pero lo hago, en la misma posición que ella, dejando que mi cabeza esté al lado de la suya.
-          Mis padres no murieron…, me abandonaron…- empieza ella.

Con esa primera revelación sé que nuestra confianza ha cambiado. Sé que confía en mí, y yo también confío en ella. Sabré su historia, ella sabrá la mía, y desde ese momento creo que ya nada será igual entre nosotros. Algo cambiará, lo sabremos todo del otro, y eso nos hará más fuertes.