dijous, 8 d’agost del 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Decimocuarto capítulo- EL MIEDO ME PARALIZA

Pisar la primera hoja, la que con un escalofrió me manda una alerta, la que me dice “Aquí estoy”, me resultaría imposible si no estuviese acompañado. Si no estuviese con Alek, esto sería como una idea descabellada para mí. Pero ahora que se convierte en una necesidad, tengo que estar más seguro que nunca. Aun así, titubeo. Mi pie tiembla y estoy a punto de caerme. Pero me apoyo en uno de los árboles de hojas marrones, lo que me causa otro escalofrió y una sacudida, que me manda al suelo. Abro mucho los ojos y me quedo con la mirada perdida. ¿Pero qué estoy haciendo? ¿Qué me pasa? Tengo miedo. Eso es. Intento ocultarlo pero no deja de ser horror lo que ruge dentro de mí, lo que desea salir de mi interior y hacer que mis pies corran en dirección contraria. Miedo no, pánico. Pánico a… no lo sé, a adentrarme en lo desconocido, supongo. No estoy seguro, pero tengo miedo.
Alguien se arrodilla a mi lado y me coge una mano. Alek. Coge mi rostro con la otra y lo gira hacia el suyo. Su mirada es triste. Puede que sea porque piensa que me he rendido, que esa posibilidad que tenemos se le va de las manos.
-          Podemos parar cuando quieras. Lo sabes- me dice en voz baja, para que me esfuerce en escucharla y le preste atención.
Pero no puedo dejarlo ahora. A pesar de mi miedo voy a seguir.
Alzo mi mano temblorosa y, muy lentamente, la dirijo hacia el tronco del árbol que antes ha hecho caerme. Lo miro como si fuese a ser la causa de la algo horroroso, y la verdad es que puede serlo. Mi mano tiembla de tal manera que no creo que pudiese sujetar algo firmemente aunque me lo propusiera. Se acerca al oscuro tronco. Y cuando tan sólo un centímetro los separa, se para en seco. De nuevo con la duda. Pero lo hago. Agarro el tronco, con la mano aún más temblorosa, y con la ayuda de Alek me pongo en pie. Con dificultad, pero en pie.
Todo mi cuerpo tiembla y si no fuera porque Alek me agarra la mano, volvería a caer.
Me concentro y dejo de pensar en la muerte, en las pocas posibilidades que tenemos para conseguir lo que necesitamos, en lo que causaría no ser los elegidos para encontrar la esencia. En todo eso, en lo irreal y anormal que parece todo esto. Intento dejar de pensar en eso aunque amenace con explotarme la cabeza. Estrecho con más fuerza la mano de Alek y doy otro paso más, que me da un poco más de seguridad. Aunque todavía no paro de temblar.
-          Gracias…- El susurro de Alek apenas llega a mis oídos, pero me da fuerzas.
Nuestros pasos son irregulares. Ella me mira con cara de preocupación, intentando descifrar lo que dicen mis ojos, lo que de verdad quiero. Lo que no sabe es que estoy donde quiero estar. Pero no digo nada, pues ya tengo suficiente con el instinto de supervivencia que me pide a gritos que me vaya de aquí.
Y no lo veo venir. Con todo este lio de sensaciones e incomodidades, no lo vemos venir ni Alek ni yo. La próxima vez tenemos que ser más precavidos. Porque no ver al lobo de dos metros que corre hacia nosotros desde la izquierda, directo hacia mí, es de estar más que despistado.
Creo que todavía no lo he visto cuando empiezo a correr y a tirar de Alek para que ella corra también. Simplemente mi cuerpo a reaccionado y yo he respondido.
Corremos. Corremos. Corremos. Corremos. Y siento miedo. Pero corro.
Alek se ha deshecho ya de mi mano y empieza a correr. Me doy el capricho de mirarla un segundo y me doy cuenta de lo decidida que parece, del poco miedo que muestra, de la seguridad que siente al dar cada paso. Pero no puedo mirarla por mucho tiempo. Un árbol que no debería estar ahí, aparece y me doy de bruces contra él. ¿Cuándo mi torpeza dejará de joderlo todo?
Noto como la sangre mana de mi nariz. Pero la ignoro, porque también noto la mano de Alek sobre la mía. Me levanto en menos de un segundo. Pero esas milésimas son suficientes para que el lobo de tamaño descomunal nos alcance. Y mientras doy el primer paso para empezar a correr de nuevo, los colmillos atrapan el brazo de mi camiseta y lo destripa allí mismo. En ese momento de distracción en el que el lobo está demasiado ocupado con el trozo de tela, Alek y yo aprovechamos para intentar coger ventaja. Aunque parece que la suerte no está de nuestra parte, pues en cuanto empezamos a correr el lobo suelta de golpe la tela y empieza de nuevo la persecución.
No sé qué hacer, no tengo ni idea. Corro. Pero estoy cansado y el lobo nos va pisando los talones. Y no tengo ni la más remota idea de que hacer. Esto es un bosque. No hay lugar donde esconderse y no nos encuentre. La única posibilidad que tenemos es que corramos hasta que se canse. Pero eso es imposible. Ni corriendo un millón de kilómetros esta bestia se cansaría. Y yo ya no puedo más. Los arboles pasan a mi alrededor y mi vista se nubla por el cansancio. Ahora también tiemblo, pero es por el agotamiento. Y el miedo, también hay parte de miedo en ese temblor. Pero ya está, no puedo aguantar más. Puede que Alek sí, pero yo no. Es sorprendente y a la vez frustrante que todo esto acabe aquí, con un pequeño obstáculo en el camino cuando hay tantos grandes que están por llegar. Pero supongo que esto es demasiado para nosotros, bueno, para mí… No puedo seguir…
Pero como venido de la nada, sólo para ayudarme, como si estuviese hecho sólo para nosotros, aparece un lago enorme a nuestros pies. Y cuando mis pies rozan el agua, salto. Salto lo más lejos que puedo. No creo que el lobo sepa nadar, y si lo sabe, yo lo haré más rápido. Mientras estoy en el aire giro la cabeza para buscar el rostro de Alek. Pero no lo encuentro a mi lado. Por el rabillo del ojo distingo su cuerpo aterrizando en la tierra, un poco más allá de donde estaba antes. Y sus ojos abiertos como platos al verme a mí saltar. Y en seguida me doy cuenta del porqué de su sorpresa, cuando noto las zarpas del animal clavarse en mi espalda. Y cuando alzo la vista lo veo pasar por encima de mí, dejándome su marca en toda la espalda. Y todo eso en un par de segundos. Caigo. Me hundo en el agua y unas burbujitas me indican que el lobo está a mi lado. Miro la superficie y nado con todas mis fuerzas hacia ella. Para mi sorpresa, cuando al fin puedo volver a respirar, descubro que el lobo no puede nadar. Y se va hacia el fondo, agonizando. Me da un poco de pena cuando lo veo sufrir y llorar como un cachorrito, pero quería matarnos, así que esa pena se disipa en un segundo.
Sin embargo, todavía no canto victoria. Al contrario, creo que en este momento siento más miedo que en toda mi vida. No me había dado cuenta antes, y no creo que me hubiese lanzado con tanta decisión si lo hubiese hecho. Trozos de peces muertos flotando por todo el lago. No hay trozo de agua en el que no haya restos de pez. Cabezas, colas, espinas y alguno que otro casi intacto es lo que tengo a mi alrededor, lo que me roza los brazo y las piernas. Qué asco. Pero… ¿Por qué está esto así? No… no tiene sentido. ¿Son peces muertos soñados?
Pero no. Rápidamente me doy cuenta de que no son peces muertos soñados. Sino que han muerto en Althaea. ¿Quién los ha matado? El mismo ser acuático gigante de más de cinco metros que se encuentra debajo de mi ahora mismo, a unos seis metros de profundidad, acabando también con el lobo que nos perseguía. El pánico vuelve a paralizarme. Tan sólo me muevo lo suficiente para mantenerme en la superficie. Y los gritos de Alek se convierten en un susurro para mí.
-          ¡ALES, JODER, VEN AQUÍ! ¡TE VA A COMER!- grita una y otra vez, tendiéndome una mano.
Pero mi mirada está fija en la profundidad del lago. En los trozos de lobo que empiezan a flotar y a posarse a mi lado. En el monstruo gris parecido a un tiburón que desgarra la piel del animal terrestre. Y cuando acaba con el último hueso, cuando ya no hay más a lo que hincar su diente, sé que soy el siguiente. Y reacciono. Porque el miedo me mueve hacia la orilla. Nado asustado, pero nado tan rápido como nunca. Y en este momento me arrepiento de haber saltado tan lejos. Porque el monstruo marino también es muy rápido, muchísimo. Y cuando yo he llegado a la orilla él ya está detrás de mí con la boca abierta. Alek me coge del brazo y tira de mí. Y yo me subo con la ayuda de mis pies. Y, gracias a mi gran suerte, solo me desgarra el pie del pantalón.
Me tiro al suelo y no me atrevo a girar la cabeza para encontrarme con la bestia. Aunque supongo que ya se habrá vuelto a sumergir.
Respiro rápido, intentando que se me pase el susto y que mis latidos se ralenticen. Aunque creo que va a ser difícil que eso pase. Alek se sienta a mi lado, también descansando.
-          Dios, soy gilipollas- digo, mientras reímos sin saber por qué.

Es una de esas veces que ríes por tu suerte, las casualidades que están de tu parte. Porque, simplemente, debes reír para no llorar.

dimarts, 6 d’agost del 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Decimotercer capítulo- AUNQUE NO LO PAREZCA, QUIERO

Asimilar esa información seria duro en cualquier otra circunstancia. Si no fuera porque ya estamos demasiado metidos en esto como para dar marcha atrás, y porque estoy cogiéndole cariño y aprecio a esta chica, puede que dijera “¡basta!” y acabara con todo en un segundo. Pero no, estoy dispuesto a esto igual que ella estuvo dispuesta a ayudarme a mí. Y no puedo dejar marchar a una persona así tan fácilmente…
No puedo ver su rostro claramente, pero sé que denota preocupación. Puede que por todo, por ella, por mí, por esto. Estamos jugando a un juego donde equivocarnos de pieza podría echarlo todo a perder. Incluso matarnos. Pero estoy decidido. Aunque tampoco aguantaría mucho allí fuera sin ella.
 Sin poder encontrar sus ojos en esta oscuridad que aumenta por momentos, hablo.
-          Pues vamos. No he cambiado de opinión, Alek. Y no lo voy a hacer- en mi voz noto una seguridad que en realidad no siento.
-          ¿Estás seguro?- Y noto como sus dedos se clavan en mi muslo. Tiembla.- Puedes dejarlo cuando quieras. Incluso creo que sería mejor así. Sí, dejemos todo esto y…
-          No, Alek- replico con más decisión aún-. La decisión está tomada. No pienso dejar esto aunque me supliques. No ahora cuando tenemos una oportunidad de conseguirlo.
Alek se queda callada. Supongo que piensa. Estoy a punto de decirle que no lo haga, que no hay nada que pensar. Ya está decidido. Pero antes de eso habla.
-          De acuerdo.- Aunque aún no está segura del todo.- Podemos intentarlo.
Me levanto. Parece que la oscuridad me da decisión. Aunque en realidad estoy asustado. Muy asustado. Aun así, le tiendo una mano en la negrura de esta noche efímera. Cuando rozo sus dedos, le cojo la mano entera y la empujo hacia mí.
-          Debemos intentarlo.
Noto su sonrisa, su suspiro de alivio, cansancio, no lo sé. Pero solo necesito esa oportunidad que tenemos, por muy limitada que sea, de poder cambiar su destino.
Andamos con cautela hacia el comienzo del callejón, poniendo toda nuestra atención a los ruidos que se producen allí fuera. Parece que no hay mucha gente, tan sólo dos hombres, aparentemente normales, charlando sobre una jugada de futbol al parecer realmente fascinante. También hay tres niños un poco más allá.
Caminamos por el callejón despacio. Yo solo imito los movimientos de Alek, que parece mucho más natural y creíble que yo. Esta calle se divide en otras cuatro calles. Alek escoge la primera empezando por la izquierda. Pero ni un minuto ha pasado cuando alguien me dirige la palabra.
-          Eh, chaval, espera. Tenemos algo importante que preguntarte y de aquí no te mueves sin responderlo- oigo una voz detrás de mí, que habla con imposición.
Me quedo parado, helado, con los ojos como platos y sin saber qué hacer. Alek se gira, y mira a los dueños de las voces con una sonrisa casi imperceptible, más falsa que judas, por supuesto. Me mira a mí durante una milésima de segundo y vuelve su mirada a ellos otra vez. Pero tengo suficiente para que me llegue el mensaje que desea enviarme.
Me giro, para descubrir que esas voces pertenecen a los hombres que estaban hablando sobre futbol. Les dedico una sonrisa curiosa.
-          Dispara.- Y me doy cuenta de que nunca antes había pronunciado esa palabra.
Los hombres se acercan y ríen como un par de hombres de las cavernas. Una risa fuerte y una palmada en el hombro aún más dolorosa acompañan a su pregunta.
-          ¿Vistes anoche el Barcelona-Madrid?- dice el que me pega un codazo en las costillas.
Ignoro el dolor de sus golpes “cariñosos” y me apresuro a contestar.
-          No, lo siento.-Y creo que mi cara es de buen arrepentimiento.- ¿Me perdí algo?- Al principio me enorgullece haber actuado tan bien. Pero después, al darme cuenta de la pregunta que he formulado se me cae el alma a los pies.
Resulta que estos tipos son de esa clase de personas que tarda una eternidad en contarte algo. Eso sí, lo hacen con pelos y señales. He escuchado algunas conversaciones así en el instituto, y no quiero vivirlas de primera mano. Ni hablar. Así que me apresuro a decir algo.
-          Pero lo siento, ahora no tengo tiempo. Tengo a una bella dama esperando- interrumpo una impresionante jugada  de Messi, cuyo nombre no he escuchado en mi vida. Puede incluso que esté muerto ya.
Ellos miran a Alek, olvidando el futbol. Me sonríen con complicidad y cierto tono en sus risas que no me gusta nada. Me dan asco. Doy media vuelta y me uno a Alek, que ya ha empezado a caminar. En otras circunstancias, alguien muy diferente a Alek, seguramente habría bromeado sobre lo de “bella dama”, pues tampoco nunca antes lo había dicho. Ni siquiera sé por qué lo he dicho ahora. Sólo quería deshacerme de esos tipos de una vez por todas.
El resto del camino es bastante silencioso. Apenas hay gente por estas calles ya, llenas de bloques de pisos y alguna casa, cada cual más vieja que la anterior. Parece que este lugar está bastante organizado. Pero yo no puedo seguir viendo su preocupación bajo esa cara de póker, no puedo seguir con este silencio. No con tantas preguntas que acaban de asaltarme la cabeza al ver que nos acercamos a nuestro destino.
-          Pero…- Y en este silencio tan absoluto, en esta nada tan penetrante, parece que chille. Así que bajo el tono de voz, como si fuese un delito lo que voy a decir. Aunque… creo que sí lo es- ¿cómo sabremos que lo que tenemos en nuestras manos es la esencia? ¿Cómo sabremos que todo esto no se ha convertido en un juego de casualidades?
Alek duda. Contesta con su aún cara de póker.
-          No lo sé. Nunca he estado cerca de una esencia. Notaremos su poder, notaremos como la emoción de la esencia se une a nosotros. Como la inmortalidad roza nuestro cuerpo. Supongo…
Esta pregunta me deja claro que, a partir de ahora, todas las dudas que tenga no tendrán una respuesta concreta. Tan sólo suposiciones. Porque intuyo que, en estos momentos, Alek sabe lo mismo que yo: Nada.
-          Ah- Alek abre mucho los ojos. Se acaba de acordar de algo.-, no nos podemos separar mucho. Nuestra conexión desaparecería y yo despertaría de inmediato. Puede que tú también. No lo sé.
-          De acuerdo.
Y todo vuelve a ser como antes. No hay nadie en la calle. Alek no dice nada. Yo no digo nada. Temo que alguien, donde quiera que esté, nos escuche. Porque todo el mundo podría sospechar de nosotros ahora.
El camino es largo, y aburrido. Es perfecto para pensar, pero no puedo pensar en nada. Tampoco sabría en qué hacerlo. Todo esto es extraño, y contra menos piense en todo este mundo y en las posibilidades que tengo de acabar vivo, mejor. Pero al parecer Alek sí que tiene mucho de lo que pensar. Y eso me pone los pelos de punta. Me pregunto si estará ideando un plan, si estará pensando en cómo me ha metido de lleno en esto. Y no quiero que piense eso, porque estoy aquí porque quiero. Nadie me ha obligado. Y no me arrepiento de mi decisión.
Podría estar pensando en tantas cosas…
Pero… ¿estará pensando en las palabras de ese primer humano soñado, esas que se han grabado a fuego en mi mente tan fuerte? Porque en mi cabeza no paran de sonar…
Antes de que pueda romper yo mismo este silencio que me agota, lo hace ella.
-          Allí está, al final de esta calle. El bosque.

Su dedo señala unos metros más allá, justo al final de esta bifurcación. El primer árbol tiene las hojas de un verde vivo, el de al lado de un amarillo apagado. Y el de un poco más allá, de un marrón muerto. Ese es, el bosque donde la oscuridad y los oscuros se hallan. Es decir, donde todas las pesadillas se encuentran, incluso las mías.

dissabte, 3 d’agost del 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Decimosegundo capítulo- LA LEYENDA DE LAS ESENCIAS

Me levanto de la silla. Por un momento, en el cual nuestras miradas todavía no se han separado, parece una vieja película del oeste donde dos hombres van a batirse en duelo. Pero yo aparto la mirada de seguida. Cuando voy a ir a por Alek, me tropiezo con una pata de la mesa y tengo que agarrarme a la pared para no caerme. Nadie me mira, pues los borrachos de la otra mesa hacen aún más ruido. Mientras camino hacia Alek miro de reojo al chico que acaba de entrar. Ya no me mira. Veo como, al acabar de cobrar a mi compañera, la camarera se dirige a él. Antes de que pueda darme cuenta, tengo a Alek a menos de cinco centímetros. En cuanto la veo, ignorando su sorpresa de verme aquí y no en la mesa, le susurro lo más bajo y disimulado que puedo.
-          Alek, vámonos. Acaba de entrar un chico que me ha mirado de forma extraña, como si me conociera o algo. No sé, ha sido extraño. Marchemos de aquí antes de que sospeche más de lo que tiene que sospechar ya.
Cuando acabo mi breve explicación, Alek y yo nos miramos, con una preocupación clara en la mirada. Ella aprieta los labios. Yo me llevo los dedos a la boca y empiezo a morderme las uñas. Lo hago a veces cuando estoy muy nervioso y preocupado. Mi mano tiembla y no consigo mordérmelas bien, me hago daño.
Alek se da la vuelta y se dirige a la puerta con aspecto natural, como si nada hubiese pasado. Yo la sigo, aunque no se me da tan bien fingir como a ella. Intento evitar mirar al chico de sudadera azul. Con esfuerzo y con algunos ademanes de hacerlo, lo consigo. Salimos y hay el mismo barullo que hace un rato cuando hemos entrado. Pero ya estoy preparado. Ya no me volverá a pasar lo de antes. No puede volverme a pasar. No ahora cuando tenemos más prisa que nunca. Pasamos el edificio donde está la posada. Y en cuanto lo hacemos, me llega el susurro de Alek.
-          Corre.- Es una orden más que una opción.
Ella empieza primero. Y yo la sigo. Esquivo un millón de cosas. Niños que juegan, mesas en mitad de la calle, todo. Mis reflejos ahora parece mil veces mejores que normalmente y consigo no caerme ni tropezarme en ninguna ocasión. Todos mis sentidos se ponen alerta e incluso yo me sorprendo. Alek sigo yendo delante, y no la pierdo de vista gracias a la mano que me tiende de espaldas. Aunque no la cojo porque así no podríamos ir igual de deprisa y podríamos perder el equilibrio.
Hay mucha gente y muchas cosas. Tenemos que empujar si queremos pasar. La calle se hace larga, parece como una avenida principal. Espero que no haya muchas avenidas como esta…
Al fin, después de un cuarto de hora corriendo a trompicones, llegamos al final de la avenida. El camino se bifurca en otros caminos que a la vez se bifurcan en otros. Es parecido a un laberinto, pero al menos no hay tanta gente como aquí.
Cogemos el segundo camino empezando por la derecha. Por el que hay menos gente. Sólo hay unas diez personas en esa calle, contando las que entran y salen de la avenida. Seguimos corriendo. Nadie se extraña por nuestra carrera, pues ellos no es que hagan cosas más normales que nosotros. En una esquina consigo ver a tres traficantes pasándose la droga. Me da repelús, como si estuviese siendo testigo de un grave delito. Lo que me hace preguntarme una cosa. ¿Aquí también hay leyes? Es decir, ¿ese tipo de cosas también son ilegales aquí? Pero no me concentro en pensar en esa pregunta. Ignoro a los traficantes, al payaso, al enano y a los hombres de negocios que consigo diferenciar por el rabillo del ojo.
Corro. Y ahora que hay menos gente le cojo la mano a Alek y me pongo a su lado. Nos soltamos y seguimos corriendo. Ella siempre escoge el camino. Ella es la que sabe, aunque deduzco que nunca antes había estado aquí.
Cuando ya hemos recorrido unas cinco calles más me doy cuenta de que cada vez hay menos gente, pero que todavía hay alguien. Vislumbro un estrecho callejón sin salida y ahora soy yo el que la dirige hasta allí. Llegamos al final y nos damos un minuto de tregua, que lo pasamos jadeando a causa del cansancio.
-          ¿Crees que podría habernos seguido?- le pregunto, aun sin tener el mínimo de aire en los pulmones.
-          Lo dudo mucho. Hay mucha gente. Sería como encontrar a Wally- responde ella, en el mismo estado que yo.
-          ¿Wally?
-          Déjalo. Es un juego muy antiguo. Muy muy antiguo, nadie juega desde hace décadas. Me lo enseñaron mis padres. Pero no importa, olvídalo.
-          De acuerdo, entonces, si no nos seguía, ¿Por qué hemos corrido tanto?- Mientras hablo me deslizo por la pared del callejón, abatido.
-          Podría haber sospechado otro de nosotros. Aunque parezca de chiste, aquí más o menos se conocen todos. Son… muy sociables.
Me quedo sentado allí. Alek parece haber recuperado el aliento bastante rápido. Yo lo recupero un minuto más tarde que ella. Menos mal que gracias a la natación he conseguido un poco de masa muscular, no creo que hubiese aguantado sin ella. Aunque estoy bastante delgaducho…
-          ¿Y cuál es el siguiente paso, Alek?- le pregunto, mirándola desde abajo.
Ella también se sienta. En esta parte de Althaea, en este justo callejón, todo está oscuro, casi no le veo la cara. Lo único que consigo distinguir es un poco de luz al principio del callejón. Miro el cielo y contemplo el punto donde se unen la oscuridad y la luz. Es como una escalera de colores. Al principio es un color fuerte, vivo, y va disminuyendo su intensidad hasta que se mezcla con el otro color y se impregna hasta convertirse totalmente en él. Y todo eso en tan sólo un centímetro. Justo en ese punto de separación que casi no se percibe. Simplemente hermoso…
Alek vuelve a hablar y me aparta de mi ensimismamiento.
-          Te contaré la leyenda de las esencias tal y como me la contaron a mí. Es algo muy importante para esto. Creo que lo entenderás mejor así.
»Althaea apareció mucha antes que el ser humano. Era un lugar pequeño, pues eran menos los sueños recordados, ya que la población era mucho menor. Pero cuando éstos aparecieron, cuando los humanos llegaron al mundo- Mira para abajo, sin detenerse ni titubear ni una sola vez. Es como si hablara para ella misma, pero yo la escucho con mucha atención.- los sueños aumentaron. Y con ellos, los recordados. Y Althaea se hizo más y más grande. Tan enorme que ya no podía hacerse más. Y seguía igual de llena. Necesitaba unos pilares, igual que cuando construyes un edificio. Contra más grande es el edificio, más pilares y más fuertes tienen que ser. Y Althaea tenía que ser muy grande. Así que los pilares tenían que ser poderosos. Así que ella misma, como si de algo natural y normal se tratase, cogió lo más poderoso que tenía cerca. Los sentimientos, las emociones de un ser humano. Porque no hay nada más poderoso que los sentimientos y emociones de la raza humana. Eran la esencia que necesitaba Althaea. Así que cogió todas ellas, todas las que te puedas imaginar y le dio un hogar a cada una de ellas. Un hogar que esparció por Althaea. Así, con esos pilares poderosos e indestructibles, Althaea creció y desde ese día no para de crecer. Porque esas esencias son poderosas y tienen un valor infinito. Y las primeras palabras de un sueño humano, de un humano soñado fueron “Las dulces en el límite del agua. Las frías allí donde esté tu hogar. Las negras donde la oscuridad y los oscuros se hallen. Las neutras al final de cada otra. Las imposibles en la tierra, donde lo imposible se hace realidad y el brote salga en el horizonte. La única, la importante, no existe pero existirá”. Esas fueron sus palabras y así tal y como suenan se hicieron conocer por toda Althaea. La avaricia y el miedo se apoderaron de este lugar. Algunos todas las esencias deseaban encontrar. Para otros, eran los dueños de sus pesadillas. Así apareció el cazador de esencias, creado para vigilar todas esas esencias y mantener a los soñados a salvo. Él no sabe su paradero, pero se dará cuenta de su don y verá en objetos normales esa esencia que tantos ansían buscando.
Un silencio cubre todo, todo mi yo. Vuelvo a repasar todas sus palabras, las de Alek y las del primer ser humano soñado y recordado. Pero antes de que pueda comentar o preguntar nada, ella habla.
-          Así es la leyenda. Claro que solo es una teoría, pues las leyendas son eso, leyendas. Pero hay muchas partes ciertas en esta. Sólo que ahora el cazador de esencias trabaja para el gobierno y se encarga de atraparlas y llevarlas hasta ellos, no de vigilarlas. Las cosas han cambiado. Ya no hay tanta libertad aquí…
-          Entiendo. Ahora entiendo más este sitio. Pero aun sabiendo que nuestra esencia se encuentra en una flor o en algún otro vegetal que crezca en la tierra, ¿cómo sabremos donde se encuentra?
Alek se queda un rato en silencio. Está como distante, pensando en otras cosas. Al fin vuelve a mirarme a los ojos y me contesta.
-          Esa clasificación que narra el primer humano soñado no es una clasificación exacta y única. Una misma esencia puede clasificarse en distintos lugares. Así que piensa. Eternidad. Es un imposible, eso está claro, así que se encuentra en la tierra. Pero también es negra si cae en malas manos. Así que también se encuentra donde los oscuros se hallen. Es dulce, pues para alguien que la ansíe tener y consiga su poder, es una esencia dulce. También es neutra, pues tan sólo te trae eternidad, ninguna emoción ni sentimiento que cambie tu estado de ánimo. Pero a la vez es fría, pues en manos no deseadas puede ser el mayor de los infiernos. Ése es el problema. Que es una esencia que se encuentra en todas las clasificaciones. Como si tan solo una persona, la adecuada, la elegida, pueda encontrarla. Y tenemos que intentarlo. Al menos intentarlo…- su voz se apaga en esa última frase.
No digo nada. Algo no encaja para mí. Miro el inicio del callejón por si alguien nos vigila, pero eso no es así. No creo que ni que nos distingan en esta oscuridad, y más en los susurros en los que hablamos. Sigo pensando, hasta que la duda me asalta.
-          Pero no cubre todas las clasificaciones. Falta la única, la importante, la que no existe pero existirá…- Y intento encontrar su cara en la oscuridad en busca de la respuesta.
-          Pero esa no existe, así que no importa. Olvidémonos de ella.
No sé si eso estará bien. Siento que esa esencia es importante también, aunque no exista. Pero ella es quien sabe, la que dirige y no puedo discutir algo de lo que ni siquiera yo estoy seguro. Así que me limito a preguntar lo que tengo que preguntar.
-          ¿Y por donde crees que deberíamos empezar a buscar esa esencia?

-          En el bosque. En el lugar donde los oscuros se hallan. Donde creo que todo se halla. Pero es peligroso. Será peligroso. Esto no es un sueño habitual, Ales. Aquí, si mueres, no te despiertas. Te mueres para siempre.

diumenge, 28 de juliol del 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Decimoprimer capítulo- SOY DÉBIL

Todo se desprende, desaparece y nosotros caemos. Como si jamás nada haya existido. Ahora ya no está la arena, ni las dunas, ni el yo malvado, ni la mujer que gritaba. Nada. Y caemos a una velocidad y a una distancia tremenda. Busco a Alek con las manos mientras caigo. Al fin y al cabo ella es la que más sabe sobre este lugar, así que estaré más a salvo con ella. Pero está a un metro de distancia de mí ahora. Y cae, de cabeza. Dios, se va a matar. El suelo se acerca. Yo caigo de pie, más o menos. Alek sigue boca abajo y me desespero. Pero no me da tiempo a hacer nada, y aunque lo hubiese tenido tampoco hubiese podido.
Y llego al suelo. Pongo las manos por delante para detener el impacto, lo que me produce un dolor que me hace arrepentirme de seguida de haberlo hecho. Miro hacia adelante, a unos veinte metros empiezan a aparecer los primeros edificios de la ciudad. Aquí solo hay asfalto, lo que, la verdad, no ayuda nada a que no aparezcan heridas en la piel. Cuando estoy girando la cabeza para ver qué hay detrás de nosotros me topo con la mirada de Alek. Está ahí. Sin daños siquiera. Solo se sujeta el hombro dolorido, pero ya está, ningún rasguño más. En cambio, yo, cuando me levanto, veo que la sangre de mis rodillas manchan el pantalón. También tengo algunos rasguños por los brazos, pero no me duelen mucho. Lo que más me preocupa ahora mismo es el dolor de las muñecas. Es insoportable.
-          ¿Estás bien, Ales?- me pregunta, aunque ya se ve que no lo estoy.
-          No mucho. Me duelen mucho las muñecas- respondo, poniendo una mueca de dolor.
Antes de que pueda preguntar por ella, se coge el hombro izquierdo con la mano derecha, y lo mueve para distintos lados. Escucho sus huesos rozarse mientras se vuelven a colocar en su sitio y no puedo evitar gritar cuando ella lo hace. Pero después ya está, vuelve a estar perfecta. ¿Cómo ha podido aterrizar tan bien con lo mal que caía? No explica, y yo tampoco pregunto, pues me duelen demasiado las muñecas. Alek se recupera de seguida.
-          Bien, dame esas manos, Ales- me ordena acercándose.
-          Espera- Y me escondo las manos detrás de mí.- ¿Qué vas a hacerme?
Alek pone los ojos en blanco.
-          Voy a volver a colocarte los huesos de las muñecas donde tienen que estar.
Vuelvo a enseñar las manos.
-          ¿Y duele?
Pero antes de que pueda exigirle una respuesta o cualquier otra cosa, coge mis muñecas y hace lo mismo que había hecho ella con su hombro.
-          ¡Aaaaaah!- grito, y no es exagerado mi dolor.
Un dolor intenso invade toda mi mano por un momento. Un dolor insoportable. Se me cae una lágrima de un ojo mientras ella tiene mis manos. Pero después noto un alivio que me hace suspirar. Aun siento un poco de molestia, pero nada comparado con antes.
-          Gracias- Es lo único que digo, aunque tendría que disculparme también, pues me he comportado como un niño pequeño.
Una duda me asalta la cabeza y tengo que formularla sino quiero morir por la curiosidad.
-          ¿Por qué ha desaparecido todo?
-          Se ha ido a Althaea. Los componentes del sueño se han esparcido por la gran ciudad, como ya te he dicho antes.
Me siento estúpido. Pero no tenemos tiempo. Antes de poder hacer nada más, Alek habla, mientras echa a correr.
-          Venga va, Ales, tenemos poco tiempo y mucho que buscar.
No replico, porque estoy de acuerdo con ella. Así que corro con ella hasta que llegamos al primer edificio. Allí empezamos a caminar, pero con paso ligero. Me cuesta seguirle el paso, pues todo es tan… impresionante…
Delante de mí se paran una mujer de unos treinta años y un hombre de unos sesenta.
-          ¿Sabes dónde está el hotel “Dark”? Tenemos prisa, por favor, ¿dónde está?
Me queda mirándolos, sin comprender nada. Pero… ¿qué?
-          No-no sé dónde está. Yo es que…
-          Por favor dínoslo. Necesitamos ir allí ahora- El hombre me coge los hombros y me zarandea.
No comprendo nada. La chica rubia mira hacia todos lados, preocupada. Y el señor me mira a mi enfadado. ¿Pero qué culpa tengo yo de que no sepa dónde está ese dichoso hotel? Si acabo de llegar.
-          Lo-lo siento, señor, pero…
-          ¡NI PEROS NI NADA! ¡DIMELO!- acerca su cara a la mía y noto como sus ojos empiezan a arder de rabia.
Tengo miedo. ¿Pero quién es este tio y de qué clase de sueño a aparecido? ¡Está loco, joder!
-          Ales, vamos. Ignóralos y te dejaran- Alek me coge la mano y me arrastra con ella.
Voy unos pasos por detrás de Alek, observando a la gente. Desconcertado.
-          Hola, guapo, ¿te vienes conmigo?- ofrece una chica con un vestido rojo muy, muy corto.
-          Tienes los cordones de las bambas desatados- me avisa una niñita pequeña con un helado en la mano.
-          ¿Quieres un cigarrillo?- me pregunta un hombre poniéndome el cigarrillo en la boca. Lo escupo.
Mil voces llegan a mí. La calle, que ya era larga en un principio se hace más larga ahora. Los edificios son altos, bajos, de todo tipo. Oficinas, librerías, dos edificios interminablemente altos idénticos, una casa del sigo XV, una cabaña de la prehistoria, un burdel, ¡incluso un castillo! Personajes de libros, pinocho, cenicienta, el flautista de Hamelin, niños perdidos, enanitos, pitufos, etc. caminan con gente totalmente normales (o al menos lo aparentan), abogados, niños que juegan a la pelota, vendedores ambulantes, policías.  De todo, en esta calle abarrotada de gente hay todo tipo de cosas. Y me empiezo a marear. Me falta el aire. Todo esto me empieza a asustar, y agobiar. Sudo por todas partes. Mi pelo está mojado como si me acabara de duchar. No puedo respirar. La gente me habla, me roza, me coge de la camiseta para llamar mi atención… ¿Qué está pasando aquí?
Cojo el hombro derecho de Alek.
-          Alek…- me espero a que se gire y pregunte que qué quiero- ¿Podemos salir de aquí por favor?- hablo lo más alto que puedo, casi no me aguanto ya en pie. Estoy mareado.
Alek se para en mitad de la calle abarrotada de gente, que no se detienen ni un momento. Me escruta la cara. Ve mis ojos cansados, el sudor que resbala por mi cara, mi piel pálida y las pocas fuerzas que me quedan.
-          Estás fatal, Ales. Ven, entremos aquí un rato.- Y me arrastra hacia el interior de un local, en cuyo cartel pone “Posada Los Campistos”.
Gracias, es lo que quiero decirle, pero no me salen las palabras.
El interior del local está adornado como una verdadera posada de la Edad Media. Con mesas de madera redondas y sillas de madera también. Todo es de madera, incluso la barra lo es. No hay mucha gente dentro, solo algunos borrachos que hablan animadamente sobre el culo de la camarera. Alek y yo nos sentamos en la mesa más alejada de ellos, en una esquina al lado de la ventana.
La camarera, de unos veinticinco años, se acerca a nosotros. Pero yo no estoy como para fijarme en nada. Tengo unas ganas de vomitar increíbles.
-          ¿Qué os pondré?- pregunta, sin llevar ninguna libreta en la mano ni nada.
-          Un vaso de agua- pide Alek.
-          ¿Y usted, caballero?- se dirige a mí y me mira extrañada.
-          Lo mismo.- Y dejo caer mi cabeza sobre mis brazos, que están cruzados sobre la mesa.
Tan sólo un minuto más tarde vuelvo a escuchar los pasos de la camarera. Pero no levanto la cabeza. No puedo. Cuando se va cojo mi vaso de agua y le doy un trago. El resto me lo hecho encima. Está tan fresquita… Me voy encontrando un poco mejor. El aire que corre por la estancia también ayuda.
-          ¿Estas mejor, Ales?- se preocupa Alek.
-          Sí, bastante mejor- respondo yo ya sentado correctamente.
-          ¿Qué te ha pasado?-insiste ella.
-          No lo sé. No estoy acostumbrado a estar rodeado de tanta gente. Ni a tanto ruido. Me he agobiado y me he mareado. Pero ya estoy mejor. Podemos seguir. No creo que me vuelva a pasar.
-          Vale. La gente de aquí parece que es bastante abierta y hablan con todo el mundo.
-          Sí, la confianza no le falta.
Alek le da un par de sorbos a su vaso y me lo ofrece a mí. Se lo agradezco, tengo una sed increíble.
-          Voy a pagar y volvemos a nuestro camino. Que no podemos perder mucho tiempo.
-          Vale.- Y en este momento me siento mal por ser tan débil.

Alek se levanta, se dirige a la barra y le da unas monedas a la camarera. Charlan un poco, sólo porque la camarera quiere y Alek no quiere que sospeche nadie de nosotros. Pero en ese tiempo en el que ella habla, un chico de unos veintitantos años entra en la posada, bien vestido, con unos pantalones tejanos y una sudadera azul. Sus bambas deportivas chirrían al dar el primer paso hacia dentro. Y mis ojos marrones se cruzan con sus ojos grises, más tiempo de lo normal entre dos personas que no se conocen de nada.

dilluns, 22 de juliol del 2013

Liebster Award: discover new blogs


Muchas gracias al blog Irrealidades por concederme este premio^^ Me ha echo mucha ilusión:) Muchísimas gracias. La verdad es que es mi primer premio y espero no olvidarme de nada. 
Bueno, pues aquí las preguntas a las que respondo:

1.       ¿Qué es lo que hace que te animes a leer un libro?
-          Primero leo la contraportada y, si parece interesante y no es parecido a otras sagas o libros (desgraciadamente hay libros que se parece muuuucho), ya lo apunto en mi lista de “algún día lo leeré” jajajaja Ah, se me olvidaba, también me gusta leer los agradecimientos y a quien va dedicado cada libro. Me encanta. Soy fan de esa parte. Si los agradecimientos son largos y entretenidos y las dedicatorias especiales, el libro va ganando puntos. Es una extraña costumbre^^
2.       ¿Y lo que te hecha para atrás?
-          Que se parezca a otros libros o sagas. No me gusta que cojan ideas o partes del argumento de otros libros. Un libro tiene que ser único, no puede ser de otra forma si quieres que la gente lo respete.
3.       ¿Con que tres características dotarías a un protagonista?
-          Creo que todos los protagonistas son geniales y que cada uno tiene unas características distintas. Pero si tuviera que escoger serían las siguientes: que fuese curioso (que le gustase saber todo), altruista y que tuviese mucha esperanza. La esperanza es lo último que se pierde, así que es esencial.
4.       ¿Cuál es tu película preferida?
-          Tengo dos^^: La vida es bella y buried:enterrado.
5.       ¿Tienes intención de darte a conocer en el mundo literario?
-          Me gustaría, a quien no. Pero si ocurre ocurre, y aunque no haya nadie que me lea seguiré escribiendo.
6.       ¿Cómo afrontarías la falta de inspiración?
-          Dándome un respiro. Leer algunos libros antes de volver a empezar una historia me ayuda.
7.       ¿Cambiarías algo de tu blog? ¿Qué le aportarías?
-          El fondo, no me gusta. Me gustaría personalizarlo un poco. Pero soy nueva en esto de blogger y no sé muchas cosas. Tocará investigar:P
8.       ¿Cuáles, son según, tú los ingredientes esenciales de un buen libro?
-          Ni idea. Creo que es imposible saberlo. A veces nos engancha la trama, otras los personajes, la manera de escribir del escritor… Todo ayuda, pero nunca son los mismos ingredientes los que se utilizan.
9.       ¿Cuáles han sido los personajes que más has odiado?
-          Creo que al que más he odiado es a Snow, de Los Juegos del Hambre. También odié a Snape de Harry Potter, pero en el último libro comprendí todo y me odio se esfumó un poco.
10.   ¿Te gustaría sentirte identificado con alguno de los personajes del libro? ¿O eres más indiferente?
-          Me gusta sentirme identificado. Creo que aprendes más.
11.   ¿Cuál es la escena más épica que nunca olvidarás? ¿De qué libro/película?
-          Creo que nunca olvidaré la muerte de Freud de Harry Potter, no me la esperaba. Ah, y el final de Buried: Enterrado. Y no sé, puede que muchas más pero que ahora no caiga.
2.       Si tuvieras la oportunidad de hacerte amig@ de tu escritor@ favorit@, ¿cómo lo harías?
-          Uff… No lo sé. Supongo que siendo yo misma. La verdad es que sería fantástico conocer a algún escritor.


Los maravillosos blogs a los que les concedo este fantastico premio son a: 
-Huida.
-THE HOPE GIRL
- Libros de chocolate ^^
-"Olivia" Serie Logan
-¿¿Será cosa del destino??
-No basta solo con imaginar
- Un Mundo Lleno De Libros


Lo que tiene que hacer los recibidores del premio:) :
  • Nombrar y agradecer el reconocimiento de las personas que te hayan nominado.
  • Hacerte seguidor (si no lo eras) del blog que te ha concedido el premio.               
  • Responder a las once preguntas de la persona que te premió.
  • Conceder el premio a otros blogs que creas que merecen ser reconocidos, cuyos seguidores sean menos de 200.
  • Crear once nuevas preguntas para tus nominados.
  • Informar del Award en cada blog premiado.

Y aquí las preguntas que teneis que responder, ganadores:
1.       ¿Qué es lo que te decidió a crear un blog?
2.       ¿Cuál es tu libro y película favoritos? ¿Qué es lo que los hace especiales?
3.       ¿Estas contento con los resultados que está obteniendo tu blog?
4.       ¿Si tuvieras que escoger un objeto con el que ir siempre, cuál sería?
5.       ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
6.       ¿Qué es lo que te gustaría conseguir con tu blog?
7.       ¿Si te tuvieses que describir con tres adjetivos, cuáles serían?
8.       ¿Cuál es tu mayor sueño?
9.       ¿Qué sientes al escribir?
10.   ¿Cuáles son tus escritores favoritos?
11.   ¿Chocolate, nata o crema?


Muchas gracias por este premio, creado para que los pequeños blogs como este se den a conocer, me ha hecho mucha ilusión^^

diumenge, 21 de juliol del 2013

EL DESTINO DE UN SOÑADOR QUE NACIÓ PARA SER LIBRE

Décimo capítulo- TODO LO QUE PUEDAS IMAGINAR, Y MÁS

Si despertar se le llama a esto, quiero despertar así todas las mañanas. Tendido en la arena caliente. Con el sol dándome en la cara y sintiendo una comodidad aquí, en el suelo, extrema. Hace calor, pero ahora que no corro no me molesta, incluso me gusta. Sonrío, la verdad es que estoy más a gusto de lo que pensaba, contando que estoy dentro de una pesadilla. Me vuelvo a tumbar y miro al cielo, respirando de vez en cuando.
-          ¡CORRE, ALES, CORRE! ¡NO TE QUEDES AHÍ PARADO, CORRE!- Escucho gritar una voz extremadamente familiar.
Me levanto en un segundo, nervioso, lo más alerta que puedo, pero la verdad es que doy vueltas sobre mí mismo sin ver nada del todo. ¿Quién grita?
-          ¡ALES CORRE, JODER!
Clavo la vista en ella, a unos cinco metros de distancia de mí. Y lo veo, a mí, con unos ojos rojos espeluznantes y moviéndose con agilidad y rapidez, tras ella. No, no se parece en nada a mí.
Cuando Alek me alcanza corro con ella. Todo se mueve a nuestros pies. Miro hacia atrás para ver si ya se ha cansado de esta persecución, aunque sé que no es así. Su… su brazo se alarga hacia la espalda de Alek. Solo los separa un par de centímetros. Pero ese ser corre más que ella.
-          ¡ALEK, CUIDADO!- Y la empujo hacia un lado con todas mis fuerzas.
Pero esas fuerzas hacen que ese ser me atrape a mí. Y quedamos como en mi sueño, él encima de mí.
El grito…
Trago saliva. Concentro todo mi cuerpo en no girarme, en que no me mate la curiosidad, pues eso significaría una herida en la pierna difícil de sanar. Pero aun así saca la daga y la levanta, con intención de hacerme el mayor daño posible. Instintivamente grito y le doy una patada en el pecho para que se aleje, pero no se mueve, es como una roca. Y sigo gritando, incapaz de moverme, esperando a que el dolor me cubra entero. Cuando voy a cerrar los ojos para que este momento se me haga más corto, una figura se añade a mi campo de visión. Alek. Cuando el ser tiene la daga en alto Alek coge su mano. Él no se da por vencido. Hace más fuerza, y su brazo va bajando a pesar de los esfuerzos por hacer lo contrario de Alek. La hoja de la daga se posa en mi piel y empieza a presionar. Siento dolor cuando una fina línea roja aparece en el pantalón.
Otra vez el grito…
El ser vuelve la mirada hacia la duna. Y desaparece en un instante, llevándose consigo la daga.
-          Corre, Ales, vámonos- me dice Alek, tirándome de mí.
Me levanto y seguimos corriendo, ignorando mi dolor y los gritos que se concentran en la duna. Vuelvo la vista otra vez hacia atrás. La veo, a Alek. Sí, era ella la chica de mi sueño. Ella no vuelve la cabeza, y yo rápidamente tengo que volver a mirar hacia adelante si no me quiero caer hacia abajo. Un precipicio de unos diez metros. Pero eso no es lo que llama la atención. No cuando tenemos Althaea ante nosotros. Un barullo enorme de edificios, personas, monumentos, seres extraños que vuelan. Y a la derecha un gran bosque con matices de verde y de otros colores que se agrupan ordenadamente siguiendo su color. Pájaros extraños y algún que otro dinosaurio vuela sobre él. Dragos asoman la cabeza sobre los árboles y algún que otro correteo por allí se puede distinguir. Tan diferente a la ciudad que tiene justo al lado…, tan moderna y tan vieja, tan abarrotada de cosas y tan simple a la vez… Ahí abajo existen todos los colores, todas las formas, todos los seres, todos los matices, todos los monumentos y edificios que puedas imaginar. Es… fantástico, precioso...

Recuerdo las palabras de Alek, y miro el cielo. Cuando lo veo no puedo reprimir una exclamación. Tal y como decía ella, manchas de oscuridad, claridad… Amanecer en algunas partes, y atardecer en otras… Nubes blancas, grises, anaranjadas, todas mezcladas formando algo simplemente… hermoso. La imagen nos hipnotiza a Alek y a mí… No podemos quitar la vista de ella, intentando que nuestra mente retenga toda la información posible. Tal vez por eso no nos damos cuenta de que la tierra que hay a nuestros pies, empieza a desmoronarse.